Selasa, 17 Januari 2017

El Ranchero Parte 4

ADVERTENCIA:
Relato Erotico Gay. Mayores de 18 años Solamente. Lenguaje y fotografías EXPLICITAS. Contenido dirigido a una Audiencia ADULTA Gay!!

Cuando finalmente el autobus se estacionó en su área asignada de la Central, yo fui de los últimos pasajeros en bajar, me había tocado uno de los asientos en la parte trasera.

--"Necesitas ayuda. . .???"

Era su voz y me hizo estremecer, levanté la mirada y lo vi frente a mi, regalándome su mejor sonrisa.

--"La ayuda que necesito no me la puede dar aquí. . ." le contesté yo guiñando un ojo.

Armando se acercó más.

--"Pero cuando estemos solos voy a darte toda la ayuda que necesites." me susurró en voz baja y tomó mi maleta con su mano izquierda. "Afuera esta mi camioneta, de ahí nos vamos al aeropuerto."

Se veia tan guapo, tan PAPACITO, pero eso no era ninguna novedad, lo interesante era su emoción al verme y lo contento que estaba con nuestro viaje.

--"Gracias por regalarme éste viaje." le agradecí yo mientras caminábamos hacia afuera de la Central.

--"No me agradezcas nada hasta que no regresemos y de verdad hayas disfrutado el viaje." exclamó él mientras yo lo seguía con rumbo al estacionamiento.

--"Yo sé que lo voy a disfrutar porque Usted va a ir conmigo." le aseguré yo. Armando volteo a verme complacido con mis palabras.

Al llegar a la camioneta, Armando colocó mi maleta a un lado de la suya y luego abrió la puerta para que yo subiera, antes de subirme me dio un apretón de nalgas.

--"Nos van a ver!!!" exclamé yo nervioso.

--"Que importa, nadie nos conoce. . . ." contestó él con una sonrisa picara y juguetona de oreja a oreja. "Conté cada día para que llegara éste momento." exclamó él cuando ya estaba yo sentado. "Y te prometo que no te vas a arrepentir de haber aceptado, de confiar en mi." me dijo y cerró la puerta.

Lo vi dar vuelta para subir a su camioneta por el otro lado, era hermoso, era un MACHO, un PAPASOTE.
Claro que NO me iba a arrepentir de haber aceptado hacer un viaje con él. Claro que confiaba en él porque él confiaba en mi, en que su secreto conmigo estaba bien cuidado.

Armando se subió a la camioneta y antes de encender el motor, tomó mi mano izquierda y me la apretó.

--"Me cuesta mucho trabajo mentirle a mi esposa e inventar una historia para estar lejos una semana contigo." exclamó él mientras su mirada estaba perdida en el volante y volvió a apretar mi mano otra vez. Yo se le apreté de regreso porque yo entendía lo que estaba pasando, yo entendía la avalancha de sentimientos encontrados que estaba viviendo.

--"Yo sé. Y mi agradecimiento es doble porque sé que no es fácil." le dije yo mientras nuestras manos seguían entrelazadas.

--"Cuando te vi bajar del autobús quise correr a abrazarte. . . y yo mismo me sorprendí. Nunca me había pasado esto con ningún hombre." me dijo con voz ronca y volteo a verme. Nuestras miradas se clavaron uno en el otro.

--"Yo nunca voy a decir nada. Su secreto conmigo esta bien cuidado." le prometí yo.

Mi telefono que yo había puesto en el asiento en medio de los dos, empezó a sonar interrumpiendo la magia del momento.

Armando me soltó la mano y bajó su mirada para ver la pantalla de mi celular, en la cual el nombre de Sergio apareció como la persona que me estaba llamando.
La mirada de Armando iba de mi telefono a mi, esperando mi reacción, ansioso por saber qué era lo que yo iba a hacer???

--"Quién es Sergio?" me preguntó cuando vio que yo no contestaba. "Por qué no le contestas?" y el tono de su voz me decía lo que él no me estaba diciendo con palabras; estaba enojado, celoso. . . estaba yo entendiendo bien el tono de su voz?? O me estaba equivocando????

El telefono dejó de sonar y la mirada de Armando estaba fija en mi, mejor dicho estaba clavada en mi, como un cuchillo en la mitad de mi ser. Se hizo un silencio por varios segundos que se interrumpió cuando el teléfono volvió a sonar. Era Sergio otra vez.

--"Por qué no contestas?"

Y esta vez no me quedaba duda, Armando estaba celoso, me lo decían sus ojos, me lo decía el tono de su voz.
La mirada de Armando era inquisidora.

Yo tomé mi celular, no tenia nada que esconder, nada que ocultar.

--"Sergio es el hijo del veterinario." le informé antes de contestar. Armando no dejaba de mirarme, no perdía ningún detalle de mis movimientos. "Hola Sergio" exclamé saludando a mi conocido desde la adolescencia.

--"Hola José!" la voz de Sergio se escuchaba más ronca por teléfono. "Solo llamaba para ver que todo esta bien. Calculé el tiempo y ya es hora de que hayas llegado a la capital del estado. Ya llegaste? Todo bien?" 

Me sorprendió su llamada, pero más me sorprendió la razón de la misma.

--"Si, ya llegué a la capital." respondí yo sosteniéndole la mirada a Armando. Se veía tan GUAPO con los celos reflejados en su rostro. ESTABA celoso. Cada gesto de su cara me lo decía. Me contuve para no colgarle a Sergio y abrazar a Armando, llenarlo de besos, de muchos besos y restregar mi cuerpo contra el suyo; de gritarle PAPACITO, MIL VECES PAPACITO.

--"Aun te falta para llegar a tu destino. Háblame cuando llegues y saber que llegaste con bien." exclamó Sergio. 

--"Gracias, Sergio. Así lo haré." le aseguré y después de despedirnos colgué. Fue una llamada breve, pero significativa, porque no había pensado en que de verdad Sergio quisiera ser mi amigo, que le interesaran mis cosas.

La mirada de Armando se había nublado de celos y coraje. Sus manos apretando el volante de la camioneta eran una indicación de que estaba tratando se controlarse.

--"Sergio y yo fuimos compañeros en la Secundaria. Nos reencontramos el otro día en la hacienda." le dije dejando mi celular a un lado y sin dejar de mirarlo. "Yo no tuve. . .  ni tengo amigos. En la escuela todos se burlaban de mi. . ." se me hizo un nudo de en la garganta, aun después de muchos años era difícil recordar aquellos tiempos que había vivido. 

El rostro de Armando cambió inmediatamente al ver los gestos de dolor en el mío, al escuchar mi voz entrecortada.

--"Sergio como todos los compañeros de la escuela no fue mi amigo, pero fue de los pocos que nunca se burló de mi."

Armando extendió su brazo derecho y me apretó fuertemente mi hombro izquierdo.

--"Lo siento, José. No debió ser fácil lo que viviste." exclamó y me hizo una señal para que me acercara. Yo voltee a ver a mi alrededor para ver si alguien nos estaba viendo. Había mucha gente entrando y saliendo de la Central de Autobuses, pero cada quien andaba en lo suyo, lo ultimo que les preocupaba era quién estaba arriba de una camioneta más entre tantas que estaban estacionadas. "No me importa si alguien nos ve, la camioneta tiene vidrios oscuros. . . Acércate, por favor!" me pidió otra vez haciendo la señal para que me acercara.

Y me apresuré a cumplir con su petición, en cuestión de segundos estaba a su lado y Armando me estrechó entre sus brazos. Me abrazó fuerte.
Su fuerza me hizo sentir respetado, pero sobretodo aceptado. Descansé mi cabeza en su pecho, en su fuerte y firme pecho. El olor de su perfume me volvía loco. Su esencia de hombre me trastornaba.
Se hizo un silencio por varios minutos, mi respiración estaba agitada y poco a poco me fui tranquilizando. Su abrazo era intenso, era perfecto.

--"En cada uno de los siguientes días que va a durar nuestro viaje, solo existiremos Tu y Yo. . . nadie más. Quiero que NUNCA olvides éste escape, ésta travesura a escondidas." me susurró mientras me estrechaba entre sus brazos. "Para mi esto tampoco es fácil, pero no puedo. . . ni quiero luchar contra éste sentimiento desconocido que has despertado en mi. La vida se va y no hay tiempo para volver a vivirla, cada segundo que se va, ya no vuelve."

--"Gracias!!" le dije yo abrazándolo con fuerza también. "Gracias por todo. . ." no pude terminar la frase completa porqué él me puso una mano en la boca para callarme.

--"No me agradezcas nada. No te estoy haciendo ningún favor en aceptarte, tu has vibrado al tacto de mi cuerpo encima del tuyo, demostrando que te gusto tal cual soy, te me has entregado sin pedirme nada, yo te acepto tal cual eres. . .te repito, no me ha sido fácil derrumbar las barreras dentro de mi, pero poco a poco lo estoy haciendo." me susurró y me restregó con fuerza contra su cuerpo.

Nos quedamos en silencio, escuchando el sonido de nuestras respiraciones. Pasaron varios minutos sin que ninguno de los dos hablara; no existían las palabras para describir el maremoto de emociones que sacudían nuestras mentes y nuestros cuerpos. Los dos en diferentes escalas estábamos viviendo algo nuevo, los dos en diferentes niveles estábamos viviendo algo desconocido. Armando estaba haciendo un esfuerzo muy grande por entender su atracción por un hombre y yo estaba feliz de ser ese hombre que lo hacia querer conocer y vivir experiencias nuevas. Lo abrazé con mas fuerza y él me dio un beso en la frente.

--"Tenemos que llegar al aeropuerto o nos va a dejar el avión. . ." exclamó Armando.

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Media hora después estábamos llegando al aeropuerto de la Capital del Estado. Cada vez se acercaba más el momento de subir al avión y yo jamas me había subido a uno; aquí es donde tengo que confesar mi miedo a subirme a uno, nunca se lo había dicho a nadie y menos se lo iba a decir a Armando, él me estaba dando la oportunidad de conocer la tierra donde habían nacido y crecido mis padres, no podía desperdiciar esa oportunidad por un miedo injustificado. 
Armando estacionó su camioneta en uno de los estacionamientos techados que se rentaban por días o semanas, luego caminamos juntos a dejar nuestras maletas para que las etiquetaran, después de pasar seguridad llegamos a la sala-puerta de aeropuerto desde donde iba a salir nuestro avión.

Yo miraba a Armando y no podía creer que él estuviera aquí conmigo, que me estuviera haciendo realidad uno de mis sueños. Mientras esperábamos para abordar, yo observaba a los demás pasajeros que estaban en la misma sala que nosotros, había un grupo de mujeres que se nos quedaba mirando, disimulaban cuando yo las sorprendía, seguramente no podían entender que un Hombre tan guapo y masculino como Armando estuviera viajando con alguien como yo, sonreí para mi mismo, porque así como ellas me miraban a mi, yo muchas veces había visto a parejas de enamorados en el pueblo, felices y contentos, y me pregunté muchas veces si algún día iba a conocer a alguien que me hiciera vivir algo así, si algún día iba a conocer a alguien que no se avergonzara de mi y paseara conmigo a su lado. . . Armando y yo no estábamos enamorados ni éramos pareja, pero lo que estábamos viviendo era lo más cercano a lo que había soñado y anhelado desde hacia mucho tiempo. Armando no parecía poner atención a las miradas de nadie, él estaba concentrado revisando emails en su iPad y platicando conmigo. Su mirada siempre atenta a nuestra platica, haciendo que mi corazón se acelerara con su manera de mirarme. PAPACITO COMPLETO.   PAPACITO HERMOSO.

Se llegó la hora de abordar, la aerolínea dividía a sus pasajeros por grupo, abordaron el grupo 1 y 2, nosotros éramos del grupo 3; los nervios se apoderaron de mi al subir al avión, Armando caminaba atrás de mi y se dio cuenta de que yo estaba nervioso; yo había estado haciendo mi mejor esfuerzo para que no se diera cuenta, para esconder mi miedo.

--"Todo va a estar bien." me dijo dándome una palmada en el hombro derecho. Por increíble que parezca, esa simple frase me ayudó a calmarme, no completamente pero un poco si; y era ese el efecto que Armando tenia en mi, con él a mi lado todo parecía más fácil. . . porque él lo hacia todo más fácil.

Cuando estuvimos sentados en nuestros respectivos asientos, a mi me tocó asiento con ventana, Armando estaba sentado enseguida de mi, en el asiento del medio. Yo giré mi cabeza para verlo a los ojos, yo tenia miedo y Armando vio el miedo reflejado en mis ojos, sin importarle que había gente a nuestro alrededor, me puso su brazo izquierdo encima de mi brazo derecho.

--"Sé que es la primera vez que viajas en avión, es natural que tengas miedo, pero relájate, vas a disfrutar la experiencia." me dijo sin dejar de mirarme, su mirada y sus palabras me transmitían confianza. Y por ridiculo que pueda parecer, también me transmitía seguridad. Eso era un efecto increíble y especial. Era efecto Armando.

--"Disculpe si estoy actuando como un niño." le dije yo avergonzado.

--"No hay nada que disculpar. Solo quiero que disfrutes cada minuto de éste viaje. Que sea inolvidable." me dijo con una de esas sonrisas de MACHO HERMOSO que tanto me gustaban de él. Se me alborotó la verga, cómo era posible que estuviera nervioso y a la misma vez me excitara sexualmente con solo verlo sonreír???

Cerré los ojos cuando el avión despegó, Armando volvió a poner su brazo izquierdo encima de mi brazo derecho y por unos breves segundos estrechamos nuestras manos. No abrí los ojos hasta que estábamos volando bien alto.

--"Acércate a la ventana y mira la espectacular vista. Disfruta de la magia de éste pájaro de acero que vuela mås alto que la nubes."


Haciendo un gran esfuerzo para aminorar mi miedo, me asomé por la ventana para ver la maravillosa vista de la que hablaba Armando. Fue mágico ver aquella imponente escena, el avión estaba volando tan alto que las nubes se veían pequeñas.
Armando me había prometido que éste viaje iba a ser inolvidable y desde que me había dado la sorpresa aquella noche en mi cuarto se había convertido exactamente en eso, en algo inolvidable. Y hasta ahora cada minuto lo había sido. JAMAS, pero JAMAS iba a olvidar que la primera vez que me había subido a un avión había sido con y Gracias a Armando.

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El vuelo para llegar a nuestro destino fue de aproximadamente 2 horas, mientras hacíamos los arreglos para recibir la llave del cuarto, yo no dejaba de admirar la impresionante vista del hotel, debía ser un lugar muy caro, algo que ni en mis mejores sueños hubiera yo podido pagar.
Me era difícil creer que Armando hubiera planeado éste viaje para mi y que estuviera gastando tanto dinero; aunque él pertenecía a una familia de clase alta y estaba acostumbrado a lugares como éste, no tenia porque gastar en alguien que solo era diversión y locura de un rato. Porque yo estaba perfectamente consciente de que esto no iba a durar para siempre. Armando estaba casado, tenia una esposa y algún día iba a tener hijos.

--"Ya tengo la llave, el botones va a llevar las maletas al cuarto." me dijo Armando interrumpiendo mis pensamientos. Me hizo una señal para que lo siguiera hasta el elevador; cuando estuvimos adentro me arrinconó contra la pared. Sentir su respiración agitada hizo que se me pusiera la verga dura. "Mañana vamos a ir a conocer el pueblo de tus padres, está a media hora de aquí en carro." me susurró al oído.

--"Aaahhhh..." gemî yo de placer al sentir  la fuerza de su cuerpo contra el mío.

--"Me tienes loco, Cabrón. . ." me susurró él al oído. "Como si fuera un pinche adolescente me la pasé contando las horas para que llegara éste día. . ." y me agarro mi mano derecha para ponerla sobre su verga, aun por encima de su pantalón de mezclilla yo podía sentir lo dura y erecta que la tenia. Tragué saliva. "Me la pones bien dura, lo sientes? Sientes lo dura que la tengo?"

Yo lo miré fijamente a los ojos, con vehemencia y deseo; los dos estábamos respirando agitadamente.

--"Si. . .y me gusta que se le ponga así de dura." le contesté yo sobándole por encima de su pantalón su delicioso trozo de carne, duro y erecto. Armando gimió de placer y me mordisqueo mi cuello levemente. Yo seguí sobándole la verga y le di dos apretones.

--"Parece que cuando estoy contigo vuelvo a tener 18 años. . . y solo pienso en coger, coger y volver a coger." me susurró al oído antes de que la puerta del elevador se abriera.

Y como si fuéramos dos adolescentes nos apresuramos a llegar al cuarto. 
La sangre me hervía y circulaba mas rápido que de costumbre por todo mi cuerpo, necesitaba despojarme de toda mi ropa, de estar completamente desnudo y que Armando me hiciera suyo otra vez, así como lo había hecho antes y como solo él sabia hacerlo. 
Armando abrió la puerta y me hizo una señal para que yo entrara primero, se me quiso detener la respiración al ver aquella hermosa vista.


El cuarto tenia una vista impresionante y fascinante del mar, me detuve a la mitad del cuarto sin poder creer lo que veía; Armando me abrazó por detrás y me restregó contra su cuerpo, su verga dura contra mi trasero.

--"Esto es más de lo que yo hubiera soñado." exclamé yo realmente sorprendido por todos los detalles que Armando había planeado para nuestro viaje, para nuestro escape. Algo dentro de mi me sacudió, Armando estaba haciendo cosas por mi que nunca nadie había hecho. Acaso también yo estaba sintiendo cosas mas serias por él que nunca había sentido por nadie antes.

--"Me alegra que te guste, porque aqui vamos a pasar mucho tiempo durante estos días del viaje, aquí mi verga va a marcar su territorio en tu culito y en tu cuerpo." me susurró al oído mientras me quitaba la camisa.

--"Deje su marca en todo mi cuerpo. . ." le pedí yo y me di la media vuelta para quedar frente a frente.  Armando me estaba quitando la ropa a mi y yo se la empecé a quitar a él. Aquel era el hombre que me hacia vivir un huracán de emociones que nadie podía describir ni siquiera yo que las estaba viviendo. Aquel era el hombre que me estaba regalando la experiencia más grande de mi vida. Nos quitamos la ropa con urgencia y desesperación; fue cuando tocaron a la puerta que recordamos que el Botones venia a dejar nuestro equipaje. Los dos soltamos una carcajada como si nos hubieran descubierto en medio de una travesura.

--"Metete a la cama y cubrete con la sabana mientras recibo las maletas." me dijo Armando dándome unas nalgadas. Yo corrí a esconderme en la cama y me cubrí con la sabana hasta la cabeza. Armando se metió al baño y se puso una toalla en la cintura antes de abrir la puerta.

Unos minutos después El Botones se marchó, escuché que Armando acomodaba las maletas y luego regresó a ponerle candado a la puerta; yo rápidamente me acomodé en la orilla de la cama, hice la sabana a un lado y aventé las piernas al aire, para ofrecerle mi trasero, mi culo.


Armando miraba fascinado la escena, sin perder detalle de ninguno de mis movimientos.

--"Le gusta mi agujero. . . quiere dejar su marca en mi?" le pregunté yo mientras me movía sobre la cama mostrándole mi culo. Yo estaba bien caliente, tenia ganas de Armando. PAPACITO ARMANDO.

La mirada de Armando se nubló de lujuria, morbo y calentura. Se empezó a acariciar su pecho y a jugar con su verga mientras observaba como yo me lo ofrecía sin pudor ni recato.

--"Me gusta un chingo, Cabrón. . . sigue moviéndote así, muéstrame tu culo y pídeme verga. . ."

Mi cuerpo estaba ardiendo de calentura por dentro y por fuera; me estaba quemando de deseo y de ganas de que Armando me metiera su verga. Yo me retorcía como animal en celo. Me acomodé a lo largo de la cama mostrándole mi trasero, me lo abrí tomando cada nalga para que viera mejor mi agujero. Tenia un fuego que me estaba consumiendo y solamente él podía apagarlo.

--"Todo esto es para Usted. . . necesito que me la meta, que me entierre su espada hasta el fondo..."le pedí mordiéndome los labios. Armando se fue acercando lentamente a la cama sin dejar de mirarme ni un solo instante. Seguía jugando con su verga, esa verga que me moría por tener adentro de mi/

--"Te la voy a enterrar toda porque ese culo tuyo me tiene loco. . ." exclamó él con voz ronca entrecortada por la calentura.

Yo me escupî dos dedos de mi mano y me los fui metiendo por mi agujero poco a poco, preparando el terreno para lo que se acercaba.


Primero un dedo, después otro, hasta tener los dos adentro de mi.

--"Que rico te picas el culo, Cabrón. . . " la voz de Armando no mentia y él estaba igual o más caliente que yo, su verga le babeaba pre semen. Se apretaba sus tetillas con una mano y con la otra se acariciaba su delicioso trozo de carne.

--"Quiero que me lo pique pero con su verga. . ." le pedí yo mientras seguía dedeandome.

--"Abrete ese culo.... abretelo bien que te voy a ensartar toda mi verga, quiero enterrártela completa, hasta que aúlles como perrita en brama . . ."

Yo me abrí completamente para él. Yo necesitaba a Armando adentro de mi, Armando también necesitaba estar adentro de mi. Mi culo era la funda perfecta para su espada. Nuestros cuerpos ardían y temblaban de deseo puro y descontrolado.

--"Si por favor.... deme toda su verga, entiérremela toda, completa. . . quiero sentirlo adentro de mi." le pedí con urgencia.

Armando se detuvo a la orilla de la cama, estaba respirando agitadamente, sus músculos estaban tensos y lo hacían verse más guapo y cachondo de lo que ya era, el sonido de las olas a lo lejos eran la música perfecta para el momento de calentura y lujuria que estábamos viviendo.

--"Culito rico para reventarlo a puros vergazos. . ." exclamó Armando.

--"Todo suyo. . . reviéntemelo todo, hasta que Usted quiera y como Usted lo quiera hacer. . ."


Ninguno de los dos podía esperar más, necesitábamos encontrar el alivio que solo se alcanza cuando dos cuerpos se unen de la manera más perfecta y más antigua del universo. Verga fundida en culo.
Culo lleno de verga. Perfección absoluta.
Armando se escupió varias veces su mano para lubricarse bien su verga, yo me empiné y me puse en 4 patas para que me la ensartara, mi verga estaba dura y mi culo dilatado para recibirlo.
Armando me agarrø de la cintura para acercarme a él.


Lentamente me la fue metiendo, yo gemí de placer mientras sentía cada centímetro de su palo de carne irse abriendo camino en mi agujero.

--"Aaaaahhhh. . ."

Sus gemidos y los mios se confundian en uno solo, los dos estábamos sintiendo el mismo placer y sucumbiendo al mismo morbo y a la misma lujuria.

--"Este placer que siento al estar dentro de ti, al sentir como te me entregas y me lo das todo es lo que extrañé todos estos días que estuve lejos de la hacienda. . .tu culo es el lugar perfecto para mi verga." exclamó Armando una vez que su verga estuvo bien adentro de mi.

Armando se empezó a mover, a pisotear su verga con perfecta sincronía adentro de mi.


Yo jadeaba y aullaba de puritito placer, de sentir la fuerza de aquel MACHO rompiendo mi culo a vergazos ricos y avasalladores, de esos que solo saben dar los Machos que quieren recibir placer pero que se preocupan por que tu también lo sientas. Y Armando era un Macho perfecto, Un semental con cada una de sus letras.



--"Armandoooooo. . ." grité su nombre una y mil veces mientras me perforaba el culo, mientras espasmos de placer recorrían mi cuerpo y me hacían ver el cielo y las estrellas. Los dos éramos como fieras primitivas dejándose llevar por el deseo descontrolado que nos sacudía, que nos dominaba. Armando me daba nalgadas y me estiraba el cabello sin dejar un solo instante de embestir mi culo con su espada dura y perfecta. Ricura Total.

--"Me gusta mucho tu culo, José. . . no lo puedo entender, pero me vuelve loco meterte la verga por atrás y hacerte gritar de placer, Cabrón.

Pasaron varios minutos, Armando siguió taladrándome el culo como si fuera una maquina, sin darme tregua, sin descansar. En un momento inesperado, me sacó la verga y tomándome de la cintura me dio la vuelta para acostarme en la cama.

--"Quiero ver tu cara de placer cuando tienes toda mi verga adentro de ti. . ." exclamó él limpiándose el sudor que le escurría por su rostro. Era un PAPACITO total. Y de un solo me la volvió a meter, toda y hasta el fondo.

Siguió con sus embestidas contra mi culo, yo podía ver los gestos de su cara, gestos de placer infinito con cada metida y sacada que me daba.

Armando emitia sonidos de Macho cegado de deseo y morbo. Entregado al placer que le daba mi culo.

Fueron muchos minutos de intenso placer,  más de los que yo pensé pudiéramos aguantar antes de venirnos, pero al llegar al punto de no regreso, Armando aceleró sus embestidas y yo aceleré las jaladas sobre mi verga, Armando rozó mi próstata varias veces antes de venirse a chorros adentro de mi, aun cuando me la sacó estaba echando leche. RICURA DE MACHO.


Y yo exploté al mismo tiempo haciendo un charco de semen sobre mi estomago.
Armando me hizo suyo como solo él sabia hacerlo. Armando me había llenado de placer como la primera vez, como la segunda vez, como siempre, porque solo él conocía la manera de hacerme vibrar de deseo, de gozo y despojarme de mis miedos sin sentir culpa, sin sentirme menos o sentirme

--"Armando. . ." pronuncié su nombre y esta vez no fue un grito, fue un susurro cuando se dejó caer aun lado mío y nos abrazamos.

Nuestros cuerpos estaban sudados y cansados por la fiereza con la que acabábamos de coger.

--"Vamos a darnos un baño juntos." me pidió suavemente al oído.

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Nos habíamos quedado dormidos después de bañarnos, el ruido de un celular que sonø fue lo que nos despertó varias horas después, era el teléfono de Armando el que estaba sonado; él contestó y cuando lo vi caminar hasta la terraza entendí que era Sarah, su esposa la que lo llamaba.
Yo seguí recostado en la cama y traté de ignorar el vacío que sentí en la boca de mi estomago, no podía ni debía sentirme mal porque ella le llamara, era su esposa, era lógico que lo hiciera. También era lógico que él buscara un poco de privacidad para hablar con ella, que yo no escuchara la conversación entre ellos.

Estaba cayendo la noche, la brisa del mar entraba por la puerta de la terraza, se escuchaba el ruido de las olas que regularmente se hace mas intenso durante la noche. Me estiré varias veces antes de levantarme y fui a usar el baño.
Al salir vi que Armando seguía hablando por teléfono, estaba de espalda, no me podía ver, parecía estar perdido contemplando la belleza del mar y concentrado en la llamada con su mujer. Yo fui a buscar mi teléfono que había dejado cargando sobre uno de los muebles cerca de la televisión; recordé que había quedado de hablarle a Sergio para avisarle que había llegado con bien a mi destino. Me disponía a seleccionar su numero en mi lista de contactos cuando sonø mi teléfono, era Don Enrique; después de todo era bueno que Armando siguiera en la terraza porque así no se iba a dar cuenta de la llamada de su suegro, aunque en cualquier circunstancia era más fácil justificar una llamada de mi Patrón que una de Sergio.

--"Hola Patron". contesté yo en voz bajita, tomando precaución de que Armando no fuera a escuchar mi voz.

--"Hola Muchacho, hablaba para saber si ya habías llegado. Esta todo bien?" su voz seria, formal y ronca como siempre me gustaba mucho, por teléfono me seguía gustando bastante.

--"Si, Patron; ya llegué. Todo está bien y en orden." respondí yo.

--"Me alegra saber que llegaste con bien. Cualquier cosa no dudes en llamarme." me dijo Don Enrique.

--"Gracias, Patron."

Se hizo un silencio de unos breves segundos. Yo no sabia qué más decir. Fue Don Enrique quien habló primero.

--"Voy a extrañar a mi Potranca." exclamó como haciendo un esfuerzo, como que no estaba seguro de si era apropiado hablarme así por teléfono.

--"Yo voy a extrañar a mi Potro." respondí yo para hacerle saber que si era apropiado, que me gustaba que me hablara así y que nuestro juego podía continuar aunque yo estuviera lejos.

--"Su Potro la va a esperar con la bolas llenas de mecos y con rete hartas ganas de preñarla."

Las palabras obscenas de mi jefe me excitaban me calentaban.

--"Y yo voy a regresar con mi agujero listo para que me lo preñe..." exclamé yo.

Seguimos hablando por unos minutos más y luego colgamos. Esa llamada de mi Patrón me puso la verga semi erecta.

Armando seguía hablando con su esposa, lo cual me dio tiempo para llamar a Sergio.

Estuve hablando con Sergio por varios minutos y mientras hablaba con él fui a buscar agua al refrigerador pequeño que estaba del otro lado del cuarto y no me di cuenta que Armando había terminado de hablar y estaba parado esperándome a la orilla de la cama.
Sergio parecia no tener ganas de terminar de hablar porque hablaba y hablaba pero tuve que buscar el momento para colgar sin parecer grosero.

Cuando le quise decir a Armando con quien estaba hablando, él no me dejó.

--"No me tienes que dar explicaciones." me dijo con voz controlada. Yo percibí el esfuerzo que estaba haciendo para actuar normal, me acerqué a él sin saber que decirle. "Yo no soy nadie para prohibirte nada, a mi me habla mi esposa y a ti te puede hablar quien tu quieras." exclamó él cuando me paré a un lado suyo, estaba oscureciendo y no había ninguna luz encendida en el cuarto, la única luz que entraba venia de afuera, esa luz tenue iluminaba nuestros cuerpos desnudos, la escena me hizo sentir vulnerable y lo abrasé.
Lo abrasé con fuerza y Armando correspondió de la misma manera. Nos dijimos mucho sin decir una sola palabra. Nos dijimos que allá afuera había un mundo y cada uno de los dos tenia una vida hecha. Nos dijimos que aquí solo estábamos él y yo, nadie más importaba, solamente importábamos los dos.
Estuvimos abrazados por varios minutos. El eco de las olas del mar era lo único que se escuchaba.

--"Vamos a vestirnos para ir a cenar." exclamó él en voz bajita como no queriendo romper el silencio, la magia del momento; el momento de nosotros dos.

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La noche, la magica noche.
La luna, la hermosa luna.
Desde el sillon de la terraza podia observar la hermosura del mar de noche y la luna que lo cubría con su misteriosa luz.
Ustedes conocen mi fascinación por la noche porque se los he dicho muchas veces antes, pero ésta vista era única e impresionante. También era especial porque Armando me había regalado todo esto que estaba a mi alrededor. Debía ser cerca de la madrugada, Armando dormía tranquilamente y ésta era la primera vez que íbamos a dormir juntos toda la noche.
Miré el mar por ultima vez, las olas se habían tranquilizado. Todo era perfecto.
La luna, el mar y un Hombre hermoso y divino a unos pasos de mi. . . SI, todo era perfecto.
Regresé a la cama, me acurruqué a su lado y en cuestión de segundos me quedé profundamente dormido.

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Nuestro viaje estuvo lleno de inolvidables momentos, todo había superado mis expectativas, fueron días de felicidad, de placer y de alegría, pero no los voy a aburrir con cada uno de esos detalles, así que les relataré los 3 momentos favoritos del viaje más maravilloso de mi vida.

MOMENTO 1

Al siguiente día, por la mañana tal y como me lo había prometido, Armando y yo íbamos en camino al pueblo de mis padres en un jeep que había rentado específicamente para el viaje.
No podia dejar de admirar el paisaje, era realmente fascinante. Un deleite a los ojos. Algo en la boca de mi estomago me hizo sentir un vacío, quizá porque me hubiera gustado hacer éste viaje con mis padres, que me enseñaran sus lugares favoritos y que me presentaran a alguno de sus familiares. Conocer su vida pasada y que me mostraran ellos mismos lo que de alguna manera eran mis propias raíces, pero la vida y el destino me habían arrebatado esa posibilidad, había quedado huérfano siendo muy chico, aveces uno crece sin saber lo injusta que puede ser la vida. Te das cuenta cuando ya estas grande, nunca como en éste momento la realización de saber que estaba solo en el mundo, sin un familiar de sangre, me estremeció fuertemente.

--"Ellos no están, pero yo estoy aquí. . ." exclamó Armando al ver que yo estaba conteniendo las ganas de llorar. Extendió su brazo y abrió su mano para que yo la estrechara con la mía y así lo hice. Me estremecí otra vez porque era casi increíble que él pudiera percibir mis emociones de una manera tan natural como lo hacia y aun más por su manera tan genuina de tratarme.

--"Gracias otra vez por éste regalo que nunca olvidaré." le dije con toda la sinceridad del mundo y le apreté la mano, él también hizo lo mismo. Sin darnos cuenta, nos quedamos agarrados de la mano y en silencio contemplando la hermosura el paisaje que nos rodeaba.

Conforme nos acercábamos, el pueblo fue apareciendo ante nuestra vista, estaba en una área rodeada de montañas. Simplemente impresionante. Mi Sueño de hacia realidad. Armando me lo hacia realidad.


--"Ya vamos a llegar." exclamé y yo mismo me sorprendí de la alegría contenida de mi voz.

Armando me apretó la mano.

--"Quisiera tomarte una foto para captar lo feliz que te ves." me dijo con una sonrisa de oreja a oreja y me volvió a apretar la mano y no me la soltaba. Parecía que éramos una pareja de verdad, solida y establecida. Era un sueño lo que estaba viviendo.


--"Es un lugar muy bello, lastima que no sé si tengo familiares aquí o no."

--"No pienses en eso. Vamos a disfrutar este pueblo. No hay un lugar de referencia de donde hayan vivido tus padres, pero sabes que aquí nacieron y vivieron hasta que se fueron a buscar una mejor vida y la encontraron en la hacienda de mi suegro. Ahí vivieron muy felices. Ahí naciste tu. Eres lo mejor que les pasaste. Ellos vivieron muy felices contigo. El destino decidió llevaremos al lado del Señor, pero no quedaste desamparado, mi suegro y su familia siempre se ha preocupado porque nada te falte. " Armando tenia razón y me enfoqué en disfrutar el pueblo y lo que tenia que ofrecer a sus visitantes. También me enfoqué en el acompañante, no podía pedir más, un tremendo macho como Armando era lo mejor del viaje.

Pasamos casi el dia completo conociendo el pueblo, recorriendo sus calles y visitando sus rincones mas destacados. Yo había leído que el pueblo original estaba del otro lado de las montañas y se había perdido bajo las aguas de una presa cercana que se había reventado a finales del siglo pasado, sus habitantes habían tenido que buscar un lugar más seguro y lo habían encontrado en lo alto de las montañas.  Le conté la historia a Armando y me llevó a conocer el pueblo que se había convertido en una enorme presa de agua.

Cuando la presa estaba llena, solo se alcanzaba a ver parte de lo que un día fuera la iglesia, de hecho en la época actual dicho edificio se usaba para medir la cantidad de agua que se almacenaba; pero se dice que en épocas de sequía se puede caminar por sus calles.

Así fue como Armando hizo realidad uno de mis sueños, conocer el lugar donde habían nacido y crecido mis padres. No sé si tenia familiares, porque mis padres habían muerto siendo yo muy pequeño; pero la vida es así y nada se puede hacer. Mi familia era Don Enrique que había empleado a mis padres por muchísimos años. Y también me había y me daba empleo a mi desde que me quedé huérfano. Su familia también era mi familia porque Doña Martita también me trataba muy bien. Sus hijas también. Y que decir de su yerno, Armando era como sacado de un cuento de esos de fantasía.

--"Ya es hora de irnos, hay que regresar el Jeep a la agencia." me dijo Armando con voz suave como tratando de no interrumpir mis pensamientos.

Regresamos a la ciudad donde no estábamos hospedando, el punto principal de nuestro escape. La ciudad costera más importante y turística de la región.


--"GRACIAS. . ." exclamé yo cuando dejamos el jeep en la agencia y nos regresamos caminando al hotel. Nos quedaba muy cerca y era un deleite poder disfrutar de la ciudad.

Armando se detuvo y me arrinconó en uno de los edificios de la muchas calles que llevaban a la playa.

--"De nada. Me hace feliz verte contento, saber que estas disfrutando mi regalo." me dijo mirándome fijamente a los ojos. Era un hombre infinitamente atractivo, se los he repetido miles de veces, pero esa mirada lo hacia verse más guapo que de costumbre; lo abrasé sin pensarlo, me tenia arrinconado en un edificio colonial y un muro impedía que la gente que pasaba nos pudiera ver. Armando me abrazó también y lo hizo con fuerza. Estuvimos abrazados por varios minutos, escuchando a lo lejos las olas del mar y a lo cerca el sonido agitado de nuestras respiraciones.

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MOMENTO 2

Otro momento de nuestro viaje que recuerdo a la perfección ocurrió al Cuarto día, habíamos regresado de estar todo el día en la playa, nos íbamos a bañar juntos pero en eso Sara la esposa de Armando le llamó, yo me metí a bañar solo para darle privacidad.
Cuando salí de bañarme Armando estaba terminando de hablar con ella. Yo me hice como que había olvidado algo en el baño y cuando volví a salir ya él había colgado. Yo no me había puesto ropa, estaba completamente desnudo.

--"Se te ve muy cachondo el bronceado que agarraste en la playa." me dijo acercándose a mi y tomándome por la cintura para restregarme contra su fuerte y delicioso cuerpo, se veía irresistible sin camisa, traía puesto solamente su short azul.

--"El bronceado se le ve mejor a Usted." le aseguré yo.

--"Me voy a bañar rapido, hay algo que quiero hacer contigo antes de ir a cenar." exclamó dándome unos leves mordiscos en mi cuello, haciendo que yo me estremeciera, Armando sabia que eso me gustaba mucho, que me calentaba bastante. "Espérame en la cama." me pidió dándome un apretón de nalgas.

Armando se metio a bañar y yo aproveché para ir a revisar mi celular, no me lo había llevado conmigo a la playa, quise saber si alguien me había llamado, tenia 3 llamadas perdidas, una era de Don Enrique y dos de Sergio.
Le llamé a Sergio pero no contestó, le dejé un breve mensaje de que todo estaba bien y que regresaba en 3 días. Luego le llamé a Don Enrique quien si contestó. Se escuchaba mucho ruido.

--"Espérame un segundo, Muchacho." me dijo. "Es que vine al pueblo a echarme unas cervezas con mi Compadre Ramiro." Después de unos segundos ya el ruido era mucho menor. "Ahora si puedo hablar contigo, me vine a esconder a los baños de la cantina."

--"No lo quiero interrumpir, Patron; solo estaba regresando su llamada. Todo está bien por acá." le dije yo.

--"No interrumpes nada, me da gusto saber que te la estas pasando bien, te merecías salir de vacaciones, nunca lo habías hecho." aseveró EL y se hizo un breve silencio que EL mismo terminó. "Sabes, en días como hoy extraño a mi Potranca. . ."

Aquella frase me calentó inmediatamente, Don Enrique estaba tomado y debía estar bien caliente, con bastante ganas de coger, la verga se me alborotó y me apresuré a meterme a la cama por si acaso salía Armando de bañarse y me fuera a ver con la verga semi erecta.

--"Yo también extraño a mi Potro." le dije en voz bajita.

--"Traigo bastante leche guardada, son muchos días de no hacer nada." me dijo Don Enrique y la verga se me terminó de poner bien dura.

--"Guárdeme toda esa leche, Patron. No se la vaya a dar a nadie mas. . ." le pedí yo con vehemencia. "Yo se la saco todita cuando regrese. . . su potranca va ir con el agujero bien necesitado de atención." exclamé yo. Mentí un poquito, pero no podía decirle que a mi culo le estaban dando todos los días. Y mucho menos que era su yerno quien me estaba dando verga.

--"No se preocupe mi Potranca chula, yo me voy a aguantar hasta que regrese. . . su Potro la va a esperar con las bolas bien llenas de leche y la verga lista para que me la saque toda."

--"Le prometo que va a valer la pena la espera. . ." le aseguré yo.

Seguimos hablando por unos dos minutos más y justo cuando terminamos, Armando salió de bañarse y vio cuando yo colgaba. Se veía CHINGONAMENTE PAPACITO envuelto en su toalla blanca a la cintura. Yo estaba en la cama cubierto con las sabanas, tratando de ocultar la ereccion que me había provocado su suegro.
Por su mirada y el movimiento de su cuerpo yo comprendí que se moría por preguntarme con quién estaba hablando, pero no se atrevía porque estaba haciendo un esfuerzo por de verdad respetar lo que me había dicho de que yo era libre de hablar con quien yo quisiera.

--"Estaba hablando con el Patron, quería saber cómo iba todo." le dije yo para tratar de aminorar la tensión que había entre los dos. Y para ganar tiempo para que se me bajara la parazon de verga que traía.

Armando se me quedó viendo fijamente y yo me empecé acariciar el pecho con una mano y con la otra mi verga. Armando seguía sin hablar, solamente me miraba.
Yo le hice una señal para que se metiera a la cama conmigo, él caminó lentamente hacia mi.

--"Te gusta mi suegro, verdad?. . . " me preguntó con voz ronca y una mirada que si fuera un cuchillo yo lo hubiera tenido en medio del pecho.

Yo lo miré sorprendido y no supe qué contestar. No era posible que Armando hubiera escuchado la conversación que yo había tenido con su suegro.

--"Contéstame. . . Te gusta mi Suegro? . ." me volvió a preguntar, su paciencia estaba por agotarse y quería una respuesta. Su mirada me retaba y su voz me condenaba.

Yo alzé mi cabeza hacia arriba y correspondí a su mirada retadora. Yo también lo reté.

--"Don Enrique es un hombre muy atractivo que ya quisieran muchas. . . y muchos gays como yo." le respondí finalmente.

Vi que la vena del cuello del lado izquierdo le saltaba del coraje. Tuve miedo de su reacción.

--"Quieres cogerte a mi suegro? Quieres que él te reviente el culo a vergazos, verdad. . .??" me preguntó tirando las sabanas de la cama al suelo, dejándome descubierto y vulnerable ante él. Yo seguí acariciando mi verga, la adrenalina del momento era de morbo y de lujuria al mil. "Te estoy haciendo una pregunta, Cabrón. . .  CONTESTAME!!!!"

--"Al Patron no les gustan los hombres, a mi solo me tiene cariño por ser el hijo de la pareja de empleados que entregaron su vida a la hacienda." le contesté yo rápidamente tratando de calmarlo. Estaba mintiendo pero no podía decirle la verdad. No era justo por Don Enrique, no podía revelar lo que yo tenia con el Patrón, no podía hacerle eso a su suegro.

Armando se desprendio de la toalla y la tiro al suelo quedando completamente desnudo, su verga estaba semi erecta. PAPACITO RICO y SABROSOTE; él también estaba excitado con la situación, con el morbo de la platica que estábamos teniendo.

--"Te hace falta verga??? Por eso fantaseas con la de mi suegro??? Por eso se te pone dura mientras hablas con él por teléfono??

Armando me estirø de las manos sacándome de la cama.

--"Don Enrique nunca se va a fijar en un hombre y mucho menos en mi. . ." exclamé yo mientras Armando me sacaba de la cama.

--"Pero te gusta. . . te he observado desde que te conocí, así como muchas veces te descubrí mirándome a mi, te he descubierto viéndolo a él. Quieres que mi suegro te meta la verga!!!!"

--"La unica verga que quiero y que me gusta es la suya." le contesté yo tratando de abrazarlo pero el puso una mano para que no me acercara.

--"Aquí hay bastante verga, Cabrón... arrodillate a mamar hasta que llenes. . . A MAMAR, CABRON!!!!!"

Y me tomø de los hombros empujándome hacia abajo, para que me bajara a mamar.

--"Dame esa boca, Cabrón. . . es mía y quiero que me mames la verga hasta que yo quiera. . . que te hartes de verga para que no se te olvide quien es tu dueño!!!"



Me estaba perforando la garganta con cada una de sus embestidas, era una tortura exquisita. Yo debía tener mi presión arterial desbocada. Se me querían salir las lagrimas al sentir la invasión de su verga destrozando mi garganta.

--"Que rico se te va toda y hasta el fondo. . . se siente bien chingøn tener una boca como la tuya disponible para lo que yo quiera, pinche Cabrón. . ."

Me la metia y me la sacaba con brusquedad, me tenia agarrado de la cabeza para perforarme bien la garganta. Para asegurarse de que se me fuera toda y enterrármela lo más profundo que se pudiera.

--"Ahora quiero que me chupes el culo y las bolas. . ." me ordenó después de varios minutos de cogerme por la boca. "Subete a la cama, yo me voy a sentar en tu cara para que me pases la lengua por el culo y luego por las bolas. . . RAPIDO, Cabrón!!!!!"

Me subí rapidamente a la cama y Armando también se subió y se sentó en mi cara, restregándome su trasero contra mi boca para que le pasara mi lengua por su raja de macho; se la empecé a lengüetear con chingo de hambre, con ganas de culo de macho perfecto, culo de Armando. Rico culo recién bañado, limpio y fresco. Sabrosura de macho, Sabrosura de Papacito.

--"Aaaaaahhhh. . . "

Sus gemidos de placer con cada lengüetazo que le daba fueron el impulso ideal para subir de intensidad mis lamidas, se lo chupé largo y profundo, que ricura era poder saborear aquel culo de macho de machos. Que ricura era poder hacerlo gemir de placer completo y natural. Que ricura hacerlo rendirse al placer de mi lengua comiéndole su culo. Fue como un buffet donde se puede comer hasta llenar, y yo comí culo de Semental hasta estar bien lleno. Le chupé las bolas que estaban duras y llenas. Armando se arqueaba de placer y más me refregaba su trasero en mi cara. Estuvimos muchos minutos así. De vez en cuando el me acariciaba mi verga que estaba chorreando pre semen. Y con mi propio liquido se lubricó uno de sus dedos para metérmelo por mi culo. No le fue difícil prepararme, dilatarlo para su verga.

--"Dime qué quieres?. . ." me preguntó rato después de estármelo picando con su dedo.

--"Quiero su verga. . . quiero que me la meta. . . quiero toda su carga de leche. . . quiero que me llene el culo con su lechita tibia y calientita, hasta que se quede bien seco." le rogué con urgencia.

Armando me restregó su trasero varias veces mas y le di las lengüetadas y lamidas mas intensas que le había dado nunca antes.

--"Te la voy a clavar toda. . ." exclamó mientras se acomodaba en la cama, encima de mi, cara a cara. "Tu culo es mío y de nadie más. . . " casi me besa en la boca, pero no lo hizo. Se me quiso parar el corazón de la emoción.

--"Tome mi culo, es todo suyo. . ."

--"Escupe mi mano." me ordenó y yo se la escupí varias veces, él también la escupió; con su saliva y la mía se lubrico su verga, luego levantó mis piernas y se las colocó en su hombro.

--"Entiérremela toda. . . quiero que me haga su puta."

Mi suplica sucia y sin tapujos desató el morbo y la lujuria de Armando; me dio varias y leves bofetadas mientras me la iba metiendo.

--"Si. . . una puta, eso es lo que eres una pinche puta calenturienta." y de un solo me la metió, haciéndome aullar de dolor y de place al mismo tiempo. "Que ricooooooo se siente mi verga adentro del culo de mi putaaaaa!!!!!"

--"Rompamelo todito. . . es para Usted nomas!!!" grité yo mientras me retorcía sobre la cama como perra en brama.

Armando se empezó a mover adentro de mi con decisión y urgencia, él también estaba igual de caliente que yo, no pasaron muchos minutos y aceleró sus metidas y sacadas, era como alcanzar el cielo con cada uno de sus movimientos fuertes y posesivos sobre mi cuerpo; él era mi dueño. MI PAPACITO. MI ARMANDO.

--"Que rico culo, que rico se siente mi verga adentro.... eso es un culooooo. . . AAaaaaahhhhh....  "

--"Mejor el agujero de un hombre que la panocha de mujer, verdad?" le pregunté yo mientras me lo perforaba sin piedad y nuestros cuerpos se quemaban en el fuego del placer más antiguo del universo.

--"Siii. . . nunca pensé que lo iba a decir, pero Siiii. . . desde que probé el tuyo me volví loco. . .  Siiii, me gusta tu culo, me gusta más que la panocha de mi mujer. . ." exclamó y aumentó de intensidad sus embestidas, pensé que sus clavadas no podían ser más fuertes pero se volvieron misiles sin tregua, era como sacar su rabia de reconocer que le gustaba más el culo de un hombre que la panocha de una mujer, era un descubrimiento que lo aniquilaba por dentro, con miles de barreras por derrumbar pero el placer que sentía valía la pena cualquier sacrificio.

--"Mi culo es todo suyo. . . .  haga con el lo que Usted quiera. . ." le dije yo mirándolo fijamente, para que cualquier duda que pudiera sentir de estar conmigo desapareciera, para que cuando me comparara con su esposa, ella no tuviera ninguna oportunidad de ganar.

La mirada de Armando se oscureció de placer, de morbo descontrolado. Me sacó la verga en un movimiento inesperado.

--"Ponte boca abajo. . . levanta el trasero y abrete el culo para que te entre toda mi verga... te la voy a enterrar toda de nuevo y te voy a preñar el culo, Cabrón!!!"

Yo me acomodé boca abajo y él se dejó caer sobre mi.

--"Repíteme que tu culo es todo mío y solamente mío. . . REPITELO OTRA VEZ, CABRON!!!!'

--"Mi culo es todo suyo. . . solamente suyo. . ." le dije yo mientras me agarraba las dos nalgas abriendo mi agujero para que me metiera su verga, para que me diera lo que tanto me gustaba.

Armando me la ensartó toda, mi culo estaba esperándolo en total desesperación y sus embestidas me hicieron gritar de placer, de infinito y puro placer.

--"Te voy a dejar el culo destrozado, quiero que te duela un chingo y que recuerdes que yo soy el único que te puede dar verga, Cabrón. . . Por muy pinche perrita calenturienta que eres, el único que te puede satisfacer soy yo y tu agujero no lo va a usar ningún otro hijo de la chingada, ENTENIDO???"

--"Siiiiiii. . ." grité enloquecido de placer mientras aquel hermoso Macho me la metía y me la sacaba como si fuera una maquina de taladrar, perforando mi agujero para su placer y gozo absoluto.

--"Puedes ir dejando tus miados como perra por toda la hacienda, pero aunque otros perros se te acerquen, no les vas a dar nada, yo soy el único y nadie mas. . ." me dijo y me agarrø del cabello para someterme más a su invasión de vergazo tras vergazo.

La cogida que Armando me estaba dando era tan fuerte que la cama del hotel cinco estrellas estaba rechinando, y ese ruido era como música celestial a mis oídos, era el complemento para nuestros cuerpos unidos que se entregaban uno al otro sin limites ni reglas.

--"Ya te viniste, Cabrón!!!. . . " Armando metio su mano por debajo de mi pecho y se dio cuenta de que me había venido. "Así te gusta que te traten verdad, como perra en celo y te chorreas como puta."

--"No aguanté. . .su verga adentro de mi me hizo venirme sin tocarme a mi mismo. . ."

--"Yo te voy a seguir rompiendo el culo hasta que te lo deje bien preñado. . ."

Me la siguió clavando hasta que sentí que su cuerpo completo se puso tenso.

--"Ya viene. . .  ya vieneeee toda mi leche. . ." gritó él.

--"Demela toda,  deme toda esa leche . . . O si ya viene. . . OOoohhhhh. . . préñeme el culo. . ."

Y el culo bien preñado me dejó, su leche bien calientita me llenó cada rincón de mi culo.



--"Te dejé bien Preñado, Cabrón. . . me sacaste toda la carga de leche que traía." me susurró al oído mientras me la sacaba y me abrazaba por atras. Nuestros cuerpos sudados y cansados.

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MOMENTO 3

La escena del cuarto de baño. . . Dos adultos jugando a ser dos adolescentes, dejándose llevar por las emociones, la sensaciones y los sentimientos.
Disfrutando la locura antes de regresar al camino de la cordura.

Entré al baño y lo vi completamente desnudo, como lo había estado la mayoría del tiempo durante nuestro viaje, sin embargo cada vez que lo veía así era como si fuera la primera vez, la perfecta simetría de su cuerpo me atraía con un magnetismo imposible de describir. ARMANDO, mi ARMANDO, no. . . no era mi ARMANDO, tenia dueña. . . pero aquí yo era su único dueño.

--"Se que estas ahi parado. . .viéndome y con esa sonrisa picara. . ." exclamó él mientras se afeitaba.

--"Obvio que sabe que estoy aquí. . . el espejo es su complice para que me vea. . ."

Los dos soltamos la carcajada al mismo tiempo y me apresuré a abrazarlo por atrás, me impregné de su esencia, de su olor perfecto de hombre completo, de su marca registrada, de la marca ARMANDO.
Luego de unos segundos él me tomó de la cintura y me sentó sobre el lavabo del baño, en un impulso de niño chiflado empecé a llenar su pecho con la espuma de afeitar.

Y en un acto más inesperado, Armando también empezó a llenarme de la misma espuma, jugando como si fuéramos 2 niños. No pasó mucho tiempo en que el juego pasó de una travesura para convertirse en algo erotico y sexual.
Su verga estaba dura y la mía también.

--"No sé cómo pasó pero me tienes intoxicado, mi sangre hierve al tenerte cerca y solo piensa en cogerte. . ."

--"A mi me pasa exactamente lo mismo con Usted. Lo veo y solo quiero que me la meta, que me haga suyo." le aseguré con total honestidad.

Armando me tomó por la cabeza e inesperadamente nuestras bocas quedaron a solo centímetros de distancia, yo quería besarlo pero no me atreví. Los dos estábamos temblando.

--"Nunca he besado a un hombre en la boca. . ." me confesó él con voz nerviosa. "Pero quiero besarte a ti, quiero explorar tu boca con mi lengua. . ."

--"No se detenga. . . libere sus prejuicios y dejese llevar, yo nunca le voy a decir nada a nadie. . .yo también quiero conocer sus besos. . ." y no me dejó terminar de hablar porque me acercó más y me besø, sus labios se apoderaron de los míos.

Un beso lleno de desesperación que lentamente fue subiendo de intensidad. ARMANDO me estaba devorando con su boca, metiéndome la lengua y explorando mi lengua y mis labios. Los dos éramos como dinamita y solo necesitábamos estar cerca para explotar. Y nuestro beso era una explosión que ya nadie podía controlar.

--"Quiero coger. . . quiero meterte la verga, no me canso de tu culito, me tienes loco." me dijo después del avasallador e inesperado beso.

Me acomodé para que me la metiera y él no perdió tiempo en clavármela.


--"Aaaaaahhhh. . .  Siiiii. . . asiiiiii. . .  entierremela toda. . ." le pedi yo casi a gritos.

--"Aqui te va toda. . . no hay mejor lugar para mi verga que tu culo."


Y como dos desquiciados volvimos a coger, porque para mi culo no había mejor verga que la de Armando. ARMANDO mil veces ARMANDO.
Me volvió a marcar con su liquido de Semental. Me volvió a hacer suyo como solamente él sabia hacerlo. Luego nos metimos a bañar y bajo el agua tibia de la regadera  le cabalgué la reata, reata de MACHO COMPLETO. MACHO en toda y cada una de sus letras.

--"Nunca olvidaré este viaje. Nunca." le dije cuando regresamos a la cama para recuperar energía.

--"Ya somos dos. Yo mismo estoy sorprendido de lo que me ha pasado contigo. . . y no cambio ni cambiaré nada de lo que ha sucedido." me susurró antes de quedarnos profundamente dormidos.




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DESPUES DEL VIAJE. . .
Había pasado un mes desde mi regreso del viaje con Armando. Estaba nuevamente de regreso en la hacienda, ésta era mi tierra, ésta era mi casa. El viaje había sido inolvidable y extraordinario, se había cumplido mi sueño de conocer la tierra donde habían nacido mis padres.
Pero ésta hacienda era mis orígenes, aquí había vivido desde que estaba en el vientre de mi madre.

El tiempo pasaba volando, hacia ya un mes del escape de Armando y mío, todos los días desde mi regreso revivía los momentos a su lado. Jamas los iba a olvidar. JAMAS. Originalmente Don Enrique había quedado de ir por mi a la Central de Autobuses a mi regreso del viaje, pero una emergencia familiar lo había hecho irse a la capital, por lo que Sergio había ido por mi, a petición del mismo Don Enrique.
Me sorprendí al verlo afuera esperándome, pero no me disgustó para nada. Desde que nos habíamos reencontrado, siempre traía puesto su sombrero, pero ese día no, y se veía igual o más guapo que de costumbre. Antes de llevarme de regreso a la hacienda me invitó a comer, la comida haba estado deliciosa, las enchiladas de mole que hacían en la fonda del pueblo eran simplemente únicas, también me invitó al cine, pero yo estaba tan cansado que no había aceptado. Quedamos que otro día íbamos a ir.
Y ese dia era hoy, era Sábado, todo en la hacienda estaba en completa tranquilidad. Don Enrique no había regresado de la Capital y con Armando solamente mantenía comunicación por mensaje de texto y me llamaba una o dos veces a la semana.

Tenia ya un mes de no tener sexo, extrañaba a Armando y también extrañaba a Don Enrique, pero ellos estaban ocupados con sus familias, como era lógico. Y también era lo correcto. Ellos seguramente tenían sexo con sus esposas cuando les daba gana. Dudaba mucho que tuvieran un mes sin coger.

Me miré al espejo una vez mas antes de salir de mi cuarto, quería verme bien para Sergio. Quería gustarle???
Me sorprendí yo mismo con la pregunta pero más me sorprendí con la respuesta, SI, quería gustarle, quería que me viera atractivo.  Mi pantalón negro ajustado remarcaban mis piernas y mi trasero; la camisa de cuadros de color gris hacia un contraste adecuado para resaltar el color de mi piel, modestia aparte, me veía bien.
Manejé hasta el pueblo en mi carro, Sergio me estaba esperando en el estacionamiento del cine. Me estacioné al lado de su camioneta, la había llevado a lavar y se veía bien imponente, pero más imponente estaba él, tragué saliva cuando lo vi bajarse, ponerle llave y dirigirse a mi carro.

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La ida al cine y después a comer nos acercó más a Sergio y a mi. Luego me invitó a conocer su cabaña que estaba a las afueras del pueblo.


Como Veterinario que era, Sergio criaba ganado en su cabaña, específicamente cría de borregas.

--"Espero que te haya gustado la película." exclamó Sergio mientras me mostraba su casa por dentro. Era pequeña, pero para él solo era más que suficiente, ademas tenia ese calor acogedor que él le había sabido dar.

--"Estuvo buena. Me gustó mucho." le aseguré yo.

Estuvimos platicando por mucho rato, la platica entre Sergio y yo fluía como si fuéramos amigos de toda la vida. Se llegó la noche y era momento de regresar a la hacienda. Sergio salió a despedirme.

--"Oh no." exclamé yo al darme cuenta de que una llanta de mi carro se había desinflado y estaba ponchada.

--"No te preocupes, yo te la cambio, traes una llanta de repuesto?" me preguntó y fue cuando recordé que Don Enrique me había comprado una pero fue después de la compra del carro y yo no la había subido a la cajuela.

--"Si, pero la dejé en la hacienda." le contesté yo preocupado y sin saber qué hacer. "Ahora que voy a hacer?"

--"Te puedo llevar a la hacienda, aunque estoy un poco tomado y no creo que sea lo más seguro." exclamó Sergio, quien en verdad había estado tomando desde que llegamos a su cabaña. "Te puedes quedar a dormir aquí y mañana vamos por la llanta de repuesto a la hacienda."

Yo me le quedé viendo sin saber qué decir.

--"Tu duermes en mi cuarto y yo me quedaré en la sala." me dijo.

Así fue como pasé la primera noche con Sergio, pero NO me acosté con él, solamente dormimos bajo el mismo techo, pero en camas separadas.
Sergio era un caballero y no me faltó nunca al respeto. Aunque con las ganas que yo traía de coger confieso que me hubiera gustado que lo hubiera hecho.

Al siguiente dia, el Domingo después de prepararle un rico desayuno, que era lo mínimo que podía hacer por él, después de todas las molestias que le estaba causando, Sergio me llevó a la hacienda a levantar la llanta de repuesto para mi carro.

Era un hermoso dia, soleado, radiante. Las tierras de la hacienda era un disfrute a los ojos de cualquiera.


El sol hacia que todo brillara en su máximo esplendor. Aquí había nacido y aquí quería morir. No era el dueño legalmente, pero amaba estas tierras como si fueran mías.

Cuando llegamos a la Casa Grande, el pulso se me aceleró al ver  las camionetas de Don Enrique y la de Armando que estaban estacionadas en su lugar acostumbrado.
No sabia que ellos iban a regresar pronto. No tenia idea de que iban a regresar ayer o hoy. No tenían que avisarme, pero si que era una sorpresa.

Me bajé de la camioneta de Sergio y cuando iba camino a la puerta principal de la Casa Grande, escuché los trotes de caballos.
Eran Armando y Don Enrique que regresaban de algún recorrido por la hacienda. Las miradas de ambos clavadas en mi.


Sergio se bajó de su camioneta para saludarlos. Ellos correspondieron a su saludo con cordialidad, Don Enrique fue el primero en desmontar su caballo y saludarlo de mano. Armando trataba de actuar con normalidad, pero la vena saltada de su cuello lo delataba.
Don Enrique invitó a Sergio a pasar a la casa. Yo abrí la puerta rápidamente para que entraran, el primero en entrar fue Sergio.

--"Mi Potranca no pasó la noche en su corral, la busqué y no estaba." me dijo en voz bajita Don Enrique cuando pasó frente a mi antes de entrar a la Casa Grande.

Yo no respondí porque no me dio tiempo, se metió rápidamente a la casa, ademas Armando venia caminando hacia mi también.

--"Saliste desde ayer a buscar Macho y parece que tu amigo de la escuela estaba disponible. . ." me dijo Armando haciendo un esfuerzo por contener su rabia. "En un mes que estuve lejos fue suficiente para que me remplazaras. Eres rápido. . ."

Sus palabras eran como una daga que me desgarraba el alma, el desprecio en su mirada el veneno que hacia más profunda la herida.


C O N T I N U A R A . . .

No se pierdan el próximo episodio, porque ahora si llega el final !!!!
Con quién se quedará José???
La respuesta llega MUY PRONTO !!!!

Sabtu, 26 November 2016

El Ranchero Parte 3

ADVERTENCIA:
Relato Erotico Gay. Mayores de 18 años Solamente. Lenguaje y fotografías EXPLICITAS. Contenido dirigido a una Audiencia ADULTA Gay!!

Terminé de hacer todos los pendientes y me fui a mi cuarto a darme un baño, tenia que estar limpio y fresco para irme a meter a la cama de Don Enrique, se me hacían eternos los minutos.
Salí de bañarme y no podía creer lo que estaba viendo. . . .

Estaba ahi, parado a un lado de mi cama, casi desnudo, solamente traía unos calzoncillos blancos que enmarcaban sus bien formadas y firmes nalgas.

--"No debo estar aqui... pero aquí estoy." me dijo recorriendo mi cuerpo con una mirada fija y penetrante, yo estaba envuelto en mi toalla.

Armando estaba tomado, se había emborrachado en la fiesta. Se veía cachondo, era un PAPACITO y nadie lo podía negar. Mi presión arterial debía estar a mil. Yo no supe que decir. . . no dije nada.

--"Lo que pasó, no debió pasar. . . no puedo dejar de pensar en lo que hicimos. . ." exclamó acercándose lentamente hacia mi. Y fue cuando me di cuenta que traía un sobre en su mano derecha.

--"Lo que pasó entre nosotros es lo mejor que me ha pasado. . ." le aseguré yo. "Y tampoco puedo dejar de pensar en Usted."

--"No entiendo lo que me está pasando, pero algo mas fuerte que yo me ha traído de vuelta a este cuarto. . . de vuelta a ti. . ." exclamó con voz ronca cuando estuvo frente a mi, a centímetros de mi. Yo podía percibir el aroma de su aliento, de alcohol. La verga se me alborotó.

Armando tomó mi mano derecha y me puso el sobre que traía.

--"Qué es esto?" pregunté yo intrigado.

--"Abrelo. . ."

Con manos temblorosas abri el sobre, eran 2 boletos de avión, uno a mi nombre y otro a su nombre.
Yo lo miré a los ojos confundido, sin entender nada.

--"No entiendo." exclamé yo.

--"Dentro de una semana es tu cumpleaños. . ." me dijo mientras se quitaba su bóxer, en segundos quedó completamente desnudo. "Y quiero hacer realidad tu segundo sueño. . ."

Yo queria correr a abrazarlo, pero permanecí inmóvil por la sorpresa y por la emoción. Nunca antes mi cumpleaños había sido importante para alguien. Armando había averiguado mi fecha de cumpleaños y ahora me hacia un regalo inesperado.

--"Quiero llevarte a conocer la tierra donde nacieron y crecieron tus padres. . ." me dijo mientras me mostraba su hermoso cuerpo. "No me merezco ni siquiera una abrazo, Cabrón??"

Yo me quité la toalla y la aventé al suelo. Lo abrazé con fuerza.

--"Uno y mil más..." le contesté yo con un nudo en la garganta.

Armando era mucho más alto que yo, con facilidad me me levantó para cargarme y yo me le acomodé sin perder tiempo, lo abrasé por el cuello con mis brazos y su cintura con mis piernas.

--"Esto es una locura. . . y voy a ser el loco mås loco." me susurró al oído.

--"Yo quiero enloquecer con Usted. . ." le dije abrazándolo con más fuerza.

Armando me cargó en sus brazos hasta el otro lado de mi cama.

--"Quiero que me hagas lo que me hiciste la ultima noche que estuvimos juntos. . ." me pidió al oído mientras nos dejamos caer en mi cama.

Don Enrique me esperaba en su cuarto, pero no iba a poder ir a verlo, algo tendría que inventarle después, ahorita lo más importante era el MACHO DE MACHOS que tenia arriba de mi.

--"Le voy a comer el culo toda la noche. . ." le contesté yo lleno de morbo y de deseo.

--"Toda la noche no, pero un buen rato si. . . porque luego te voy a dar verga hasta el amanecer por ese rico agujero que tienes, Cabrón. . ."

--"Yo me como el suyo a lengüetazos y mamadas y Usted me revienta el mio a puros vergazos. . ." susurré yo mientras sentía su cuerpo grande, fuerte y ardiente encima del mío.

--"Quiero que me lo chupes con esa manera intensa con que lo hiciste la otra vez." exclamó Armando con su mirada fija en mi, era de noche pero sus ojos brillaban de deseo, yo podía ver ese brillo, yo podía sentir su respiración agitada, su verga dura encima de la mía. "Cada noche antes de quedarme dormido mi mente y mi cuerpo se llenan de deseos por estar contigo, no lo puedo entender, nunca me había pasado, pero me gusta ver y sentirte temblar cuando estoy cerca de ti. . . a nadie le había causado ese efecto, ni siquiera a mi esposa."

--"Tiemblo porque Usted es único, porque tenerlo cerca hace que mi alma arda por adentro y por fuera." le dije con voz agitada. "Tenerlo así, arriba de mi es como hacer un viaje al cielo. . . Usted me sacude el cuerpo y no puedo evitarlo."

--"No quiero que lo evites, no quiero que escondas ninguna de tus emociones cuando estemos solos, quiero que conmigo te sientas libre. . . libre como me siento yo cuando estoy contigo." me susurró al oído y luego me lo mordió levemente. "Chupame el culo y luego te la meto."

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Armando y yo tuvimos nuestro tercer encuentro y fue, sin exagerar, mi tercer viaje al paraíso con él. Yo hubiera querido que se quedara a dormir en mi cuarto toda la noche, o mejor dicho, lo que quedaba de la madrugada; pero en cuestión de horas él tenia que regresar a la Ciudad... y con su esposa. Prefirió irse a su recamara a descansar. Yo no lo detuve, porque después de todo era mejor así; Don Enrique me estaba esperando.

Me estiré sobre mi cama, estaba cansado pero contento y satisfecho. El ruido silencioso de la noche era el eco de mi respiración, habían pasado casi 3 horas desde que Don Enrique me había invitado a su cuarto y habían pasado menos de 20 minutos que Armando se había ido del mío.
La imagen de Don Enrique acostado en su cama, desnudo y con su verga erecta se apoderó de mi. No podía ni debía dejarlo esperando, despreciarlo así era algo que no se merecía. Armando iba a regresar con su esposa a pasar unos días y no nos íbamos a ver hasta dos días antes de mi cumpleaños.
Mientras que Don Enrique iba a seguir en la hacienda. No lo pensé dos veces, porque la respuesta de lo que debería hacer era más que obvia.
Me levanté de la cama y me metí a bañar, estaba cansado, había sido un día largo y la noche iba a ser aun más larga, pero el morbo, la calentura y el deseo me impulsaban a ir a buscar más verga. Y no era cualquier verga, era la verga de mi Patrón. PAPITO DELICIOSO.

Después de darme un buen baño, me puse un short bien cortito, una camisa sin manga bien ajustada y unos guaraches, abrí la puerta de mi cuarto lentamente, tratando de no hacer ruido, la Casa Grande estaba en completa oscuridad; para llegar a la habitación de Don Enrique tenia que pasar por la de Armando. Caminé lo mas rápido posible pero sin hacer ruido, al pasar por el cuarto de Armando me detuve brevemente para ver si había luz encendida, observé por el espacio que había entre la puerta y el piso, no hacia ni 30 minutos que habíamos terminado de coger; todo estaba a oscuras y en silencio, debía estar profundamente dormido, también había sido un día y una noche muy ocupada para él. Y las cervezas que se había tomado lo debían tener durmiendo como bebé.

Al llegar a la habitación de Don Enrique abrí la puerta sin problema, estaba sin llave como EL me lo había prometido, entré y le puse llave, valía más prevenir que lamentar; no podíamos arriesgarnos a ser descubiertos, sobretodo por Armando, quien siempre había tenido la sospecha de que me gustaba su suegro.

Me detuve frente a la cama, la luz de luna que entraba por la ventana delineaba cachondamente el cuerpo fuerte, imponente y masculino de Don Enrique: Mi Patrón, uno de los 2 Rancheros más PAPACITOS de toda la región, el otro era Armando; no había nadie que fuera más hombre que ellos, al menos para mi.
MACHOS de MACHOS.

Tal y como lo había imaginado, Don Enrique estaba desnudo y con la verga semi erecta. Se me hizo agua la boca; EL estaba dormido, quizá se había cansado de esperarme. Pero yo lo iba a despertar para atenderlo como se merecía. Un hombre de su calibre se merecía todas las atenciones del mundo y yo se las iba a dar.
SABROSURA DE MACHO MADURO.

Me fui quitando la ropa mientras mi verga se iba poniendo mås y más dura. . . cuando estuve completamente desnudo, me metí en su cama. Ya no podía contenerme y con manos temblorosas lo empecé a acariciar desde sus piernas velludas y fuertes hasta llegar a su entrepierna, me incliné para besarle su verga que estaba semi erecta, al contacto de mis labios Don Enrique se estremeció, pero seguía dormido. Le di varios besos a aquella hermosa verga y luego abrí mi boca para lamerla con mi lengua, se fue poniendo dura, se la empecé a chupar lenta y suavemente, después de varios segundos sentí la mano de Don Enrique sobre mi cabeza, empujando hacia abajo para que me la comiera toda y toda me la comí.

--"Pensé que no ibas a venir. . ." exclamó Don Enrique en voz bajita. "Aaaah. . . Que ricooo. . . si cométela toda. . ."

--"Disculpe la demora, pero tuve que regresar a la cocina a terminar unas cosas que se me olvidaron." mentí yo, pero ni modo que le dijera la verdad.

--"No he tenido sexo desde que estuve contigo en el hotel. . ." me confesó Don Enrique y me sorprendió con sus palabras, o sea que no había cogido con su esposa antes de que ella regresara a la ciudad?? No podía hacer esa pregunta, pero la respuesta era obvia. Ahora entendía porque Doña Martita venia muy pocas veces a la hacienda; la vida sexual entre ellos era muy poca o a lo mejor ya ni existía. Mejor para mi, pensé egoístamente; de esa manera Don Enrique me iba a buscar más a mi.

--"Aqui estoy, Patron. . ." le di varias chupadas de garganta profunda, haciendo que se sacudiera de placer. "Y conmigo se puede quitar todas sus ganas. . ." le dije mientras tomaba un respiro y luego seguí mamando, nunca me iba a cansar de mamar aquella deliciosa verga de macho. NUNCA.

--"Eres una Potranca que quiero convertir en la mejor yegua. . ." me dijo y sus palabras resonaron en lo mas hondo de mi mente y de mi cuerpo, mi verga estaba dura y mi culo necesitaba que lo atendieran otra vez. "Y lo voy a  hacer como lo hacen los Potros de verdad. . ." susurró Don Enrique con la voz entrecortada y me tomó de los hombros para quedar frente a frente. "Quiero que me saques la leche que traigo guardada desde hace varios días, chupamela hasta que me exprimas todo. . . y luego te quedas a dormir conmigo lo que queda de la madrugada."

Yo podia sentir el aroma a alcohol de Don Enrique, su aliento provocador de hombre.

--"Le voy a sacar hasta la ultima gota, Patrón. . ." exclamé yo lleno de lujuria.

--"Y como recompensa mañana te vienes a dormir a mi cuarto para coger rico y sabroso. . ." me susurró al oído antes de empujarme hacia abajo, hasta llegar a su verga y empezar a comérmela a lengüetazos y lamidas otra vez.

--"Aaaaaahhh. . . que boca tan rica tienes, me gusta mucho como recorres mi verga con tu lengua. . ."

Yo hice mi mejor trabajo, le lamí su tronco desde los testiculos hasta la punta de su verga y luego me la metí hasta el fondo de mi garganta de un solo empujón, sentí que se me iban a salir las lagrimas, pero me aguanté y seguí succionando, tragando, devorando aquel delicioso trozo de carne, haciendo que Don Enrique se retorciera de placer sobre su cama; EL me tomó de las orejas para presionarme hacia abajo, para que me comiera toda su verga, que no quedara nada de fuera.
Así estuvimos varios minutos, los jadeos de placer de Don Enrique retumbaban en mi, haciendo que me calentara más.

--"No voy a poder resistir mucho rato más. . . la verga me andaba chorreando desde hace días, necesitaba que me la exprimieran así como lo estas haciendo tu. . ."

Y dicho y hecho, yo aceleré el ritmo de mis chupadas y no pasó mucho rato en que sentí el jugo tibio de Don Enrique llenar mi boca y mi garganta, su abundante leche me escurría por los labios.

--"Aaaaaahhhh. . . Oooohhh que ricooooo. . . ." sus gemidos me volvían loco.

Succioné su verga hasta tragarme toda su leche, hasta exprimirlo como EL me lo había pedido.

--"Me encanta su leche, Patrón!!" le dije yo mientras me aseguraba de tragarme hasta la ultima gota.

Don Enrique me volvió a tomar por los hombros y me acomodó a un lado de EL, su cuerpo fornido y fuerte se apoderó del mío en un abrazo por detrás.

--"Mañana cuando las muchachas de servicio se hayan ido a descansar, quiero que te vengas a dormir conmigo." me susurró al oído y luego me dio un leve mordisco. "Vamos a dormir un rato, ya casi amanece."

Al cabo de algunos minutos nos quedamos profundamente dormidos. Era una sensación imposible de poder describir con palabras, pero dormir abrazado a Don Enrique me hacia sentirme cuidado, protegido y hasta valorado.
Nunca había dormido abrazado a Armando, recordaba perfectamente las 3 veces que habíamos cogido, la primera en su cuarto, al terminar yo me había regresado al mío y las 2 ultimas había sido en el mío, y después de coger él se había regresado al suyo; pero el viaje que íbamos a hacer juntos estaba por llegar y entonces íbamos a compartir la cama toda la noche. . .

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La luz de un nuevo día había llegado.
Yo seguía en la cama de Don Enrique mientras EL había bajado a despedir a su yerno, era muy temprano.
En cualquier otra circunstancia yo me hubiera sentido muy triste por la partida de Armando, pero yo sabia que lo iba a ver muy pronto, era nuestro secreto y nadie lo podía saber. Me levanté de la cama y me asomé por la ventana para verlo partir.

--"Hasta Pronto, Papacito. . . Aqui te voy a estar esperando para escaparnos juntos por varios días." exclamé para mi mismo cuando lo vi alejarse en su camioneta. Lo seguí con mi mirada hasta que desapareció de mi vista.
 
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Estaba terminando de arreglar la cama y el cuarto de Don Enrique cuando EL entró y me agarra por detrás restregándome contra su cuerpo.

--"Voy a ir a cobrar el cheque de la cosecha y a comprar unas cabezas de ganado." me dijo mientras me abrazaba sobando su verga contra mi trasero. "Voy a regresar noche. Pero quiero encontrarte en mi cama encueradito y esperándome..." me pidió con voz ronca y bajita al oído.

--"Voy a contar las horas para su regreso." le contesté yo restregando mi trasero en su bulto, que aun debajo de su pantalón de mezclilla se podía sentir duro, bien duro. "Su Potranca lo va a estar esperando, recién bañada y limpiecita..."

--"Apagas la luz. . . tu Potro va a venir bien caliente y va a necesitar a su Potranca lista, puesta y dispuesta. . ." me aseguró Don Enrique y antes de irse me dio varias nalgadas. Lo vi caminar hasta la puerta y antes de abrirla se detuvo para mostrarme su enorme trozo de carne debajo del pantalón, se lo agarrø con ambas manos. "Todo esto será para ti a la noche. . . vamos a ver si me aguantas la cogida que te voy a dar, éste Potro va a relinchar toda la noche."

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Era un dia tranquilo en la hacienda, los trabajadores temporales se habían marchado hacia unas horas, felices por regresar con sus familias después de varios meses lejos, se habían ido contentos de haber recibido una buena remuneración por el trabajo realizado; la mayoría prometio volver el próximo año.
Don Enrique iba a estar ausente todo el día; atender a los trabajadores de planta no requería de mucho tiempo, las muchachas eran de gran ayuda.
Después del medio día salí a dar un paseo por los campos, respirar el aire limpio con esencia del cultivo recién cosechado era una de las cosas que más me gustaba de vivir en la hacienda.
Que divina era la naturaleza y que bella era esta tierra, años de fertilidad, de rendir frutos como si fuera la primera vez. Podía pasar horas y horas contemplando ésta bendita tierra y sus increíbles vistas.
Aqui había nacido y aquí me iba a morir. Jamás podría vivir en otra parte que no fuera en ésta hacienda.
Cerré los ojos volví a tomar un respiro profundo para disfrutar el aroma de mi tierra. Esta tierra era mi vida, aquí estaban Armando y Don Enrique. Aquí era mi lugar y mi destino.

Las palabras de Don Enrique retumbaban en mi mente y mis oídos:
"Vamos a ver si me aguantas la cogida que te voy a dar, éste Potro va a relinchar toda la noche."

Me mordi los labios de la puritita emoción, ya quería que la noche llegara, me moría por estar sin ropa en la cama de Don Enrique, esperando a que regresara; me estaba calentando y se me empezó a parar la verga.
Necesitaba que aquel tremendo Macho me taladrara el culo como solo EL sabia hacerlo, como lo había hecho en el hotel. . .y como me lo había prometido que lo iba a hacer de nuevo ésta noche.
Estaba tan distraído que no me percaté de que alguien se acercaba.

--"Buenas, Tardes!" era una voz masculina, de alguien joven.

Me di la media vuelta y lo vi.
Tragué saliva, me sorprendió verlo. No lo reconocí, no era uno de los trabajadores de la hacienda. Lo recorrí con la mirada, él también me estaba mirando, tragué saliva otra vez. Era joven, quizá unos dos  años mayor que yo, no pasaba de 25. Sus manos en la cintura hablaban de seguridad, de dominio, de masculinidad destilando por cada poro de su piel. Me gustaban los hombres con sombrero, él traía uno y le quedaba perfectamente, acentuaba su hombría.

--"Buenas Tardes!" contesté yo algo nervioso por la sorpresa y porque el desconocido era un hombre muy atractivo, tenia una mirada penetrante. "Quién es Usted?" quise saber yo.

--"Veo que no me recuerdas. Fuimos a la escuela juntos. Soy el hijo de Artemio el veterinario." contestó él y extendió su mano para saludarme. "Mi papá no pudo venir a vacunar el ganado bovino por razones familiares y me mandó a mi."

Yo extendí mi mano y él la estrechó con fuerza. La verdad no lo reconocía, pero si recordaba que Artemio el veterinario tenia un hijo que había ido a la misma escuela que yo, aunque estuvo en un grado escolar más avanzado que yo.

--"Yo soy José. . ." quise agregar que era el cocinero de la hacienda, pero por primera vez me dio vergüenza hacerlo; algo que me sorprendió a mi mismo.

--"Mucho gusto verte después de tantos años, José." su mirada era persistente, no dejaba de mirarme fijamente, por primera vez me di cuenta de que me había puesto un pantalón muy pegado al cuerpo y una camisa igual de ajustada. "Aun no me reconoces? Soy Sergio, tu estabas en Primero de Secundaria y yo estaba en tercero."

No recordaba su nombre, pero si recordaba que el hijo del veterinario era de los pocos que nunca se había burlado de mi y de los muchos que nunca me habían dirigido la palabra.
Recordaba también que era de "los caritas", de "los galanes" de la Secundaria. Y ahora se había puesto más atractivo que antes.

--"No recordaba tu nombre, pero si me acuerdo de ti, ibas en la escolta de la escuela." exclamé yo recordando con alegría ese detalle, también recordaba que siempre se ponía unos pantalones bien entallados, haciendo que todas las alumnas lo voltearan a ver, y claro, los gays como yo también. Siempre había tenido cuerpazo. Y lo seguía teniendo.

--"El otro día mi Papá comentó que las mejores recetas de comida mexicana las preparas tu."

Sus palabras me sorprendieron y me pregunté a mi mismo si él recordaba el apodo con el que me habían bautizado desde la escuela primaria: "José Mujer".

--"Gracias. Aprendi los secretos de cocina de mi madre. Ahora soy el cocinero de la hacienda." le dije yo y ésta vez no tuve vergüenza en decirlo; él podía ser todo un veterinario, la mayoría de los alumnos de la secundaria se había graduado de alguna carrera, yo era de los pocos que no había querido alejarse para ir a estudiar fuera del pueblo.

--"Es un trabajo respetable." aseguró él como dándose cuenta de que vacilé un poco. "Y si quieres mi opinión , es algo que requiere de mucha entrega, paciencia y dedicación. Mis respetos."

Sentí algo en la boca del estomago, aparte de ser un hombre guapo era educado.

--"Gracias otra vez." le dije con sinceridad.

--"Mi Papá me dijo que preguntara por Don Enrique o su yerno Armando, sabes dónde los puedo encontrar, nunca había venido a ésta hacienda, es enorme."

--"Ninguno de ellos se encuentra en estos momentos, pero te puedo llevar con el Capataz, él te puede ayudar y responder todas tus preguntas." le contesté yo tratando de sonar normal.

--"Si me haces ese favor, te lo voy agradecer." exclamó él con una sonrisa que me estremeció.

Yo me quedé inmóvil por unos segundos, Sergio me hizo una señal para que pasara yo primero y luego él. Mientras caminábamos hacia los corrales donde estaban las borregas no podía dejar de admirar el cuerpazo bien formado y fuerte que tenia.
Yo tenia que ser el más puto y calenturiento de todos los gays del mundo, anoche Armando me había dado una tremenda cogida, le había mamado la verga a Don Enrique hasta deslecharlo y me había prometido reventarme el culo a vergazos ésta noche y aun con todo eso, me estaba poniendo cachondo con el hijo del veterinario. . .
Casi al llegar a los corrales nos encontramos con el Capataz, no sé si para mi buena o mala suerte, pero ya no tuve que seguir atendiendo a Sergio. Me había puesto nervioso. Y era difícil despistar.

--"Gracias José!" exclamó él cuando lo dejé en manos del Capataz y me disponía a regresar a la Casa Grande. Me sorprendió que se despidiera de mano, me la estrechó fuerte, tenia manos grandes y rasposas.

--"De nada." contesté yo y me alejé rápidamente.

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Una vez más mi cita de todos los días con la noche.
Esta noche había una luna hermosa, una luna brillante; desde la ventana del cuarto de Don Enrique yo observaba el cielo oscuro que se iluminaba con la luz sublime y luminosa de la mágica luna.
Después de dormir un rato, me había dado un buen baño, me había puesto un poco de crema y perfume, la ropa no importaba porque tenia que estar desnudo esperando a Don Enrique, así que me había puesto un short y una camisa; cuando la casa estaba en completo silencio y las luces apagadas, yo había salido de mi cuarto y me había venido al del Patrón.
Estaba temblando de anticipación por lo que se acercaba, me fui despojando de mi ropa lentamente mientras mi verga se iba poniendo dura; la luz de la luna acariciaba mi cuerpo, pero yo lo que de verdad necesitaba eran las caricias de Don Enrique. . . ya no debía tardar en llegar.
Cuando estuve completamente desnudo, acomodé mi ropa en un sillón y estaba a punto de meterme a la cama, cuando vi la luz de una camioneta a lo lejos, tenia que ser Don Enrique. Hice la sabana a un lado y me acomodé en el medio de la cama, me puse en cuatro, con el trasero en el aire como lo hacen las Potrancas cuando andan en brama y quieren provocar al Potro para que se las meta; yo quería que Don Enrique viera a su Potranca lista y desesperada, ansiosa de recibirlo, para que no le quedara ninguna duda de que su Potranca andaba en celo. . . de que necesitaba a su Potro para que la calmara.


Los minutos se me hacían eternos, estaba ardiendo en calentura, mi piel me quemaba, mientras jugueteaba con mi verga para hacer menos tormentosa la espera, finalmente la puerta de la recamara se abrió, Don Enrique entró lentamente y le puso llave.
Caminó sin prisas y se detuvo en la orilla de la cama, pude ver que traia la camisa desabrochada.

--"Que chingon se siente que lo reciban a uno así. . ."  exclamó EL con voz ronca y se quitó la camisa. "Que sabrosa se ve mi Potranca empinada esperando a su Potro. . . mostrando su agujero"

Yo podia ver el tremendo paquete que se le marcaba debajo del pantalón, quería irmele encima y bajarcelo para empezar a mamarlo, tuve que hacer un gran esfuerzo para quedarme quieto, Don Enrique pareció adivinar mis intenciones y me dio unas nalgadas.

--"Anda bien caliente mi Potranca y quiere la verga de su Potro, que no?"

--"Siii. . . quiero la verga grande y gruesa de mi Potro. . ." le contesté yo agarrando mis nalgas y abriendo mi trasero para que me viera bien el culo.

Don Enrique se desnudo rápidamente y caminó hasta la cabecera de la cama, yo lo seguí con la mirada; EL también me miraba fijamente, miradas cruzadas, miradas fijas, era un Potro caliente y yo una Potranca en celo. . . su mirada era pentrante, estaba deleitándose con la posición provocativa de mi cuerpo, luego me sonrío con esa manera tan suya de hacerlo, se agarrø su verga en una forma cachonda, ofreciéndomela, yo me chupé los dedos de mi mano izquierda. . .
Don Enrique y yo seguíamos los movimientos de cada uno sin perder detalle, EL se sobaba su verga dura, gruesa y grande y yo me chupaba los dedos, tentándolo; era como un cortejo en el cual el Potro quiere asegurarse de que la Potranca está con ganas, que de verdad lo necesita y que se le puede acercar. Sus gemidos eran como los relinchos de un Potro, llenos de energía, prolongados y calientes.
Don Enrique era en estos momentos un Potro completo, de eso no había ninguna duda, mi verga me estaba chorreando pre semen, me lo limpié con los dedos humedecidos que me había estado chupando y me los volví a meter a la boca, probé el sabor de mi propio jugo, Don Enrique me miraba maravillado; lo vi pasar su mano derecha por entre su pierna restregándola contra sus testiculos y luego se la puso en su nariz para olerla, yo también quería olerla, debía oler riquísimo después de todo un día largo de trabajo. Saqué mi lengua en una señal de que me acercara su mano, Don Enrique entendió a la perfección y me la puso cerca de mi cara para que la olfateara y así lo hice, me impregné de su esencia de macho y luego se la lamí, haciendo que EL jadeara de placer. . . se acercó más a donde estaba yo y se inclinó para morderme la oreja derecha y luego me sopló un airecito que hizo que se me erizara la piel del cuerpo completo, me llegó su aliento a tequila hasta el fondo de alma, hasta la punta de mi verga y mi culo se empezó a dilatar de las ganas y de la calentura. . . Don Enrique empezó a olfatear mi pelo, mi cuello, levantó un brazo para olfatear mi axila. . . después de unos segundos me la lamió, me la besø.

--"Aaaaaahhhh. . ." gemí yo de lujuria total.

EL siguió con su conquista, esa conquista elegante de un Potro decido a volver loca a la  Potranca que se le ofrecía sin ningún limite como me le ofrecía yo. . . Un Potro seguro de si mismo que se las sabe de todas todas para hacer que su Potranca caiga rendida a sus pies. . .y a su verga.
Por varios minutos ninguno de los dos habló, no eran necesarias las palabras. Nuestros deseos mas primitivos estaban hablando atreves de nuestros cuerpos y de nuestros movimientos.

--"Que chulada de Potranca tengo para mi solo ésta noche. . ."me susurró al oído y luego se subió a la cama lentamente, haciéndome esperar, alargando mi tortura de sentirlo adentro de mi, haciéndome perder la noción del mundo real y sumergiéndome en la calentura del momento mágico que estábamos viviendo.
Se acomodó atras de mi y me pasó una mano por ambas nalgas, un recorrido suave y a la misma vez electrizante, sus manos grandes y rasposas me excitaban sobremanera. Me estremecí cuando se inclinó a olfatearme el culo tal y como lo hacen los Potros cuando encuentran a una Potranca en celo y dispuesta a someterse; lo primero que hacen es asegurarse que de verdad esté lista y eso mismo estaba haciendo Don Enrique conmigo. Yo estaba mas que listo.

--"Que rico le huele el agujero a mi Potranca. . . Mmmmmhhh. . . ricura de culo. . ." murmuró mientras seguía olfateando mi trasero y su bigote y su barba me raspaban deliciosamente. "Que agujero tan cachondo. . ." me dijo y me dio un lengüetazo.

--"Aaaaahhhh. . ." gemî yo de placer infinito. Me siguió olfateando el culo por varios segundos mas y luego continuo mas hacia abajo para llegar a mis bolas.

--"Que rica que está mi Potranca, me vuelve loco y me pone bien caliente. . ." susurró EL mientras olfateaba mi zona genital y luego me la empezó a lamer.

--"Aaaaaaaahhhhh. . . Oooohhhhhh. . ." mis gemidos eran ruidos de animal en celo. Don Enrique me estaba lengüeteando mi zona genital con una habilidad impresionante, los sonidos de su lengua me tenían trastornado, me agarré ambas nalgas para abrirme bien, para darle acceso completo a mi agujero, era mi señal de sumisión completa.

--"Mi Potranca esta lista para su Potro. . ." murmuró con voz enronquecida y me dio unos leves mordiscos en ambas nalgas.

--"Lista, completamente lista para recibirlo bien adentro de mi. . ." exclamé yo sintiendo como se me dilataba mi agujero.

--"Todo el día estuve pensando en éste momento." exclamó EL tomándome por la cintura para levantarme y restregarme contra su pecho, yo descansé mi cabeza sobre su hombro derecho. "Huele bien rico mi Potranca." me susurró al oído.

--"Su Potranca también estuvo pensando en Usted todo el día." le aseguré yo mientras me estremecía al contacto de su pecho fuerte y velludo sobre mi espalda. Su verga dura estaba acomodada en la raja de mi trasero, me volví a estremecer.

--"Anduve con la verga bien dura y chorreando pre semen nomas de pensar que ibas a estar en mi cuarto esperándome así. . ." me murmuró al oído y luego me dio un beso en el cuello, me llegó su aliento a tequila otra vez y eso me calentó bastante, sentí que mi culo se abría más.

--"Quiero que me la meta, Patrón. . . ya no aguanto más, me estoy volviendo loco de ganas por tenerlo adentro de mi."

--"Yo sé. . ." me dijo metiéndome un dedo por el culo. "Se te abre y se te cierra de las ganas."

--"Ganas enormes por Usted. . ."

--"Aquí te va mi verga..." susurró Don Enrique escupiendo una mano para lubricarse su verga y luego se la escupió otra vez para lubricarme el culo.

Cerré mis ojos y sentí un estremecimiento de pies a cabeza cuando me la empezó a meter, lentamente, empujando hacia adentro con delicadeza pero con consistencia, sin detenerse.

--"Ooooh siiiii. . . . así que ricooooo. . . métamela toda, quiero sentir toda su verga adentro de mi agujero. . ."

--"Que rico agujero tiene mi Potranca. . . que rico se traga mi verga por ese culo sabroso. . ."

Con cada centimetro de su verga que se iba enterrando en mi culo yo me sacudía de placer y de gozo.

--"Aaaaaaahhhh.... Oooooohhhh. . . Que rica verga tiene mi Potro. . . la quiero todita para mi . . ."

--"Cometela toda. . . hasta bien adentro. . . así es como le gusta a mi Potranca. . ."

--"Deme duro y fuerte. . .no tenga piedad de mi. . ."

--"Quieres que te reviente el culo a vergazos. . . te gusta que te duela con cada vergazo que te doy. . ."

--"Siiiii. . . quiero quedar adolorido y que con cada paso que de mañana acordarme de cuando tenia su verga bien enterrada en mi agujero. . ."

Don Enrique me estuvo bombardeando el culo por varios minutos, su cuerpo estaba sudando y el mío también, movimientos frenéticos y descontrolados; los dos relinchando de deseo y de lujuria.

--"Te quiero chupar el culito, quiero probar el sabor de culito abierto y recién cogido." me susurró al oído y yo sentí que me iba a desvanecer de placer. Me sacó la verga de un solo y me empinó sobre la cama para chuparme el culo.

El sonido de sus lengüetazos me volvía loco pero más loco me volvía sentir su lengua tibia y experta comiendo mi culo recién cogido, abierto y hambriento.

--"Le gusta mi culo, Patron?" quise saber yo enloquecido de morbo.

--"Me encanta, nadie tiene el culo que tiene mi Potranca. . . rico y con sabor a mi verga." me contestó EL acelerando sus lamidas y lengüetazos.

--"Nadie me ha comido el culo como lo hace mi Potro. . ."

--"Culito de Potranca tierna y calenturienta. . ." exclamó Don Enrique mientras seguía comiendo mi agujero a lengüetazos profundos y chupadas intensas.

Después de varios minutos su lengua ya no fue suficiente, necesitaba que me la metiera otra vez.

--"Metamela otra vez. . .  necesito a mi Potro adentro de mi." le pedí yo agarrándome las nalgas, abriéndome para que me la volviera a ensartar. Y luego de unas lamidas más se escupir su verga para lubricarla bien y toda hasta el fondo me la ensartó, yo grité de dolor y placer; una mezcla deliciosa que te hace alcanzar la gloria por un segundo. Aquel hermoso trozo de carne enterrado en mi agujero era el PARAISO REAL.

--"Que rica Potranca me estoy cogiendo. . . te gusta tener mi verga bien enterrada, que no?"

--"Me gusta mucho, bien dura, grande y bien adentro de mi, partiendo mi agujero en dos. . . Préñeme mi Potro hermoso. . . quiero que me escurra su leche por el culo."

--"Te lo voy a llenar, traigo bastante leche que guardé solo para ti. . ."

--"Explote adentro, bien adentro de mi y préñeme con toda su leche, hasta que se vacíe completamente. . ."

--"Que pinche golosa es mi Potranca. . ." susurró Don Enrique mientras empezaba a pisotear su verga adentro de mi culo.

--"Siiii. . . asiiiiii . . . que rico sentirlo adentro de miiii. . . reviente mi culoooo. . ."

El ruido de la cama era la prueba contundente de que nos estábamos moviendo como los hacen el Potro y su Potranca cuando alcanzan la union sagrada del placer, cuando no importan las reglas y solo se hace caso al deseo del instinto salvaje.

--"Ayyyy. . . Oooooh siiiii. . . que rico culo. . . asiiii. . . me gusta como me aprietas la verga y luego sueltas. . . y vuelves a apretármela con los túneles de tu agujero. . . Oooooh que ricura de Potranca me estoy chingando a purititos vergazos. . . ."

--"Y el Potro mås chingon de toda la región me destrozando el culo como nunca nadie lo había hecho antes. . . deme duro, bien durooooo. . . no pare por favor se lo pido. . ."

--"Te voy a preñar. . . ya no aguanto más, tu agujero se siente bien rico, mi verga va a explotar. . .Aaaaaahhhh. . . Ayyyy que ricooooooo. . ."

--"Quiero toda su leche. . . Oooooh si la quiero todaaaaaa. . ."

Don Enrique aceleró sus embestidas y explotó adentro de mi, llenando cada rincón de mi agujero con su abundante, tibia y rica leche. Un Potro completo saciando las ganas de hembra.
Me abrazó con fuerza por atrás mientras se desechaba total y completamente adentro de mi. Yo aceleré las jaladas sobre mi verga y exploté relinchando como las Potrancas, con la verga de mi Potro bien enterrada mientras EL me llenaba de caricias el cuerpo y me besaba el cuello.

Después de unos segundos me dejé caer sobre la cama y la leche de mi Potro me escurría por el culo. Los ojos de Don Enrique brillaban con infinita lujuria y desmedido morbo, se mordió los labios como si estuviera contendiendo su depravación.

Y sin poder contenerse, acarició mi culo que no dejaba de escurrir su leche.

--"Chulada de Potranca, con su agujero rosa rojo, abierto e hinchado de verga de su Macho. . ."

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Era aun muy temprano pero yo ya estaba despierto, el cielo se vestía de un amanecer hermoso y era un deleite para la vista disfrutar de un escenario así. Me gustaba levantarme temprano, pero hoy lo había hecho por una razón especial: Preparar el desayuno favorito de Don Enrique. Anoche había vivido una de la experiencias más calientes y cachondas de toda mi vida; EL había sido mi Potro y YO había sido su Potranca.
Mientras caminaba desde los corrales a la cocina con el queso fresco y leche recién ordeñada, el dolor en mi trasero era un recordatorio placentero de la cogida intensa que me había dado el patrón. La verga y la mente se me alborotaban solamente de acordarme.
Cuando entré a la cocina mi cara de felicidad no pasó desapercibida para las muchachas del servicio, pero ninguna dijo nada, bien sabían que yo no divulgaba detalles de mi vida privada. Ellas conocían   mi orientación sexual, sabían que me gustaba acostarme con hombres, pero lo que no sabían ni debían saber era que me estaba acostando con 2 de los hombres más atractivos y cachondos del planeta: Don Enrique y su yerno Armando.

El reloj grande marcaba las 7am en punto cuando Don Enrique bajó de su recamara directo al comedor, la mesa ya estaba lista y no perdí tiempo en servirle su desayuno favorito.
QUE MACHO TAN SABROSO era mi Patrón. Su pantalón entallado y su camisa de cuadros parecían que se le iban a romper con la fuerza de su cuerpo y de sus músculos. P A P A C I T O.

--"Buenos Dias, José" me saludó EL con la misma amabilidad de siempre, pero su mirada fija en mi me decía que estaba feliz y contento por lo que había pasado anoche. Yo también estaba muy feliz y muy contento. "Que rico huele el desayuno y el café, nadie lo prepara como tu." exclamó cuando le terminé de servir. EL estaba sentado y yo a un lado de pie, la cercanía me ponía nervioso, pero a la misma vez me excitaba inmensamente sin que lo pudiera evitar. "Pero nada huele mejor que el aroma de tu agujero, mi Potranca chula." y me dio una nalgada.

--"Que bueno que le gusta el desayuno, Patrón." exclamé yo nervioso.

--"Me gusta el desayuno y todo lo que preparas." contestó EL levantando su cara para verme fijamente. "Pero más me gustas tu. Gracias por otra gran noche." me dijo guiñando el ojo.

Era increíblemente emocionante para mi escuchar aquellas palabras de Don Enrique, eran palabras sinceras, honestas y me hacia sentirme bien.

--"Yo le doy las Gracias a Usted." le dije yo sinceramente. "Le quiero pedir permiso para faltar a trabajar unos días a próxima semana. Es mi cumpleaños y quiero ir a conocer la tierra donde nacieron y crecieron mi papás."

Don Enrique se me quedó mirando sorprendido.

--"Me da gusto que quieras hacer un viaje, no recuerdo que hayas salido por varios días fuera de ésta hacienda nunca." exclamó EL y le dio un trago a su café. "Quién va contigo?"

Yo no podia decirle la verdad.

--"Voy solo." le contesté yo mientras le acomodaba la canasta con las tortillas para que no se le fueran a enfriar.

Don Enrique seguia mirándome incredulo.

--"Esta muy lejos para que vayas solo y sin conocer a nadie por allá. Debiste haberme dicho antes y yo hubiera cambiado algunos planes para acompañarte."

Me sentí mal, pero no podía decirle que iba a ir con su yerno.

--"Contacté a unos familiares que viven allá, ellos me van a recibir en la central de autobuses y me voy a quedar con ellos. Todo va a estar bien, no se preocupe." le dije yo inventando una mentira para que no se inquietara por mi culpa.

Mi mentira pareció tranquilizarlo.

--"Cuantos dias vas a estar fuera?" quiso saber EL.

--"6 dias. Es un día completo en autobus y otro para regresar. Me voy éste Lunes que viene."

--"Yo te llevo a la Central de autobuses del pueblo." me dijo EL. "No quiero que dejes tu carro tantos días desatendido en el estacionamiento de la Central, le pueden hacer algún daño.

--"Gracias, Patron." le agradecí con honestidad.

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Era Viernes por la noche, la casa estaba tranquila, Don Enrique se había ido a dormir temprano, había tenido un día muy largo, el ganado nuevo que había adquirido hacia días finalmente estaba ya en los corrales de la hacienda.
Yo me encontraba descansando en mi cuarto, leyendo una historia de acción y misterio cuando me llegó un mensaje de texto.
No reconocí el número.

[[[Hola José,
soy Armando. Ya
quiero que sea Lunes.
Guarda mi número en
tu lista de contactos.]]]

Me sacudí de la emoción, yo también me moría porque llegara el Lunes para volver a verlo. Guardé su número en mi lista de contactos y luego le contesté.

[[[Yo también espero
con ansias que llegue
el Lunes.]]]

En menos de 2 minutos me respondió.

[[[Estoy solo en mi casa,
ando bien caliente.
Me podrías mandar una
foto sexy tuya??]]]

Inmediatamente se me alborotó la verga a leer aquel mensaje.

[[[No tengo ninguna,
pero ahorita me tomo
una y se la mando.]]]

Dejé el libro que estaba leyendo a un lado, aquella conversación por mensaje de texto me había excitado. Con mi celular en mano me levanté de la cama, caminé al closet a buscar una tanga y luego me fui al cuarto de baño.

[[[Gracias, la voy
a estar esperando.]]]

Me desnudé y me puse la tenga de hilo dental color negro, a mi me gustaba ponérmela, ojalá que a Armando le gustara como se me veia. Después de varios intentos, finalmente quedó una foto que me gusto para enviarla.

[[[Aqui está la foto,
especialmente para
Usted. Espero que
le guste. . .
Me gustaría tener una de Usted.]]]

No supe si me estaba pasando de atrevido, pero ya le había enviado el texto pidiéndole una foto suya. Me moría por saber si le iba a gustar mi foto.

[[[Chiquito, que ricura
de trasero que tienes. Ya
quiero estar contigo desnudo
en una cama para comerte
completo.]]]

Yo me puse feliz al recibir su mensaje y me calenté aun más. Empecé a jugar con mi verga.
Llegó otro mensaje:

[[[Ahorita te mando
una foto mia.]]]

Me quité la tanga y regresé a mi cama. Me acosté completamente desnudo.

[[[Aquî esta mi foto,
guardala y que nadie
la vea. Es solamente
para ti.



















Yo me quedé embobado mirando aquella foto, se me hizo agua la boca, necesitaba tener aquella hermosa verga otra vez en mi boca. . . y en mi culo.

Me llegó otro texto.

[[[Te gustó mi foto, José??]]]

Por supuesto que me gustaba, mejor dicho me había FASCINADO.

[[[Claro que si, me estoy
masturbando viendo su foto.]]]

Le contesté yo mientras aceleraba las jaladas sobre mi verga.

[[[Yo también me la estoy
jalando viendo la tuya. Ya
no tarda en llegar mi esposa.
Te escribo mañana.]]]

No pasaron muchos minutos y me vine a chorros de semen sobre mi estomago.

--"Armandooooooo. . ." grité su nombre mientras espasmos de placer me sacudían el cuerpo. El Lunes lo iba a tener para mi solito y por varios días.

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El Lunes me levanté temprano, casi no había podido dormir de los nervios y la emoción. Nunca había hecho un viaje tan lejos, pero al lado de Armando no sentía ningun miedo y ni temor. Don Enrique había prometido llevarme a la Central De Autobuses del Pueblo. Yo caminaba de un lado al otro de la sala esperando a que regresara de los corrales, había ido a hacer su recorrido de rutina, el cual era importante para asegurarse que todo estuviera en orden, especialmente ahora que tenia al nuevo ganado que estaba adaptandose al estilo de vida de la hacienda.

Finalmente después de casi media hora de espera, Don Enrique regresó, pero no venia solo, venia acompañado de Sergio, el hijo del Veterinario.

--"Buenos Dias, José." me saludó Don Enrique haciendo que yo me estremeciera, hoy se veía divinamente guapo, el color de camisa verde que traía puesto lo hacia verse cachondo y provocador. "Una de la nuevas cabezas de ganado adelantó su parto y se puso mal, tuve que hablarle a Artemio el veterinario; necesitamos más medicina y su hijo Sergio va ir al pueblo a traerla. Le pedí que te lleve y te deje en la Central de Autobuses. Yo me tengo que quedar aquí por si algo pasa. Una disculpa por no poder llevarte yo."

Don Enrique estaba realmente afligido por no poder llevarme EL, pero yo entendía perfectamente la situación y traté de calmarlo.

--"No se preocupe, Patron. Yo entiendo." le aseguré yo sinceramente.

--"Buenos Dias, José. Voy a llevar tu maleta a mi camioneta. Ahí te espero." exclamó Sergio y salió de la Casa Grande.

--"Gracias. No me tardo." le dije yo.

Cuando Sergio había salido y cerrado la puerta, Don Enrique se me acercó.

--"De verdad me hubiera gustado ser yo quien te llevara." me susurró tomando mi cara entre sus manos. "Pero sea como sea, yo iré a levantarte a la Central de Autobuses cuando regreses." me prometio mirándome fijamente a los ojos.

--"Gracias, Patron." le contesté yo y no pude aguantarme las ganas de abrazarlo al tenerlo tan cerca de mi; EL correspondió al abrazo inmediatamente.

--"Que te diviertas mucho, José." me dijo terminando el abrazo después de varios segundos. "Toma, esto es para ti..." exclamó sacando varios billetes de dinero de su cartera.

--"No hace falta, Patron. Yo tengo mi propio dinero." le dije yo conmovido y a la vez sorprendido por su detalle de quererme ayudar aun mas de lo que ya había hecho por mi desde que mis padre habían fallecido.

--"Acéptalo. Por favor." me pidió El de una manera tan sublime y genuina que no pude seguir negándome.

--"Esta bien. Pero si no lo necesito, Usted lo va a tener que aceptar de regreso."

Don Enrique asintió con la cabeza y se volvió a acercar a mi.

--"Te voy a extrañar. . . cuando regreses quiero hacerte relinchar en mi cama todo la noche otra vez." me susurró al oído y luego me acompañó hasta la camioneta de Sergio. M temblaba todo el cuerpo solo de recordar la ultima vez que había cogido con EL.
POR SUPUESTO que yo quería volver a ser su Potranca toda la noche!!

--"Buen Viaje, Muchacho." exclamó Don Enrique cuando yo me había subido a la camioneta. "Yo estaré esperándote en una semana en la Central de Autobuses." dijo y levantó su mano despidiéndose.

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El silencio que se había formado en la camioneta entre Sergio y yo, finalmente terminó cuando íbamos saliendo de los limites territoriales de la hacienda de Don Enrique.

--"José. . ." me dijo Sergio con su voz masculina interrumpiendo mis pensamientos, en los cuales me había perdido ante la falta de conversación.

--"Si. Dime. . ." exclamé yo volteando a mirarlo, él también volteo a mirarme. Sus impresionantes ojos resaltaban aun más ésta mañana.

--"Han pasado muchos años desde nuestra época en la Secundaria, pero quiero pedirte una disculpa si alguna vez te ofendí o me burlé de ti."

Por unos segundos no pude reaccionar ante sus inesperadas palabras. Me quedé mirándolo sin saber que decirle. No me gustaba recordar el pasado y mucho menos mi época de estudiante en la Secundaria.

--"Tu nunca te burlaste de mi." exclamé yo. Sergio había sido de los pocos que nunca me había insultado, eso lo recordaba perfectamente.

--"Pero tampoco hice nada para defenderte cuando los demás lo hacían." me dijo él presionando sus manos sobre el volante de la camioneta.

--"Yo no le guardo ningún rencor a nadie, éramos todos muy inmaduros." le aseguré yo mientras trataba de sonar normal y seguro.

--"No te defendí por miedo a tener represalias de los compañeros, a que se burlaran de mi por defenderte."

--"Eso ya no importa, Sergio. No te voy a negar que las burlas me dolieron y mucho, pero yo no me avergüenzo de lo que soy y uno aprende a ser feliz sin importarle lo que digan o piensen los demás."

--"Me da gusto escucharte hablar así. Se nota que eres feliz. Pero desde que nos reencontramos el otro día en los campos de trigo, yo quería pedirte una disculpa."

--"No hay nada que disculpar." le dije yo y de verdad sentía lo que le estaba diciendo.

Así continuó nuestra platica, eran cerca de 30 minutos hasta la Central de Autobuses, tuve la oportunidad de conocer detalles de la vida de Sergio; de sus años después de que terminó la Secundaria y se mudó a la capital del estado a continuar con sus estudios, su éxito como Veterinario en uno de los hospitales de animales más prestigiados de todo el estado, su decisión de regresar al pueblo para ayudar a su padre con su consultorio, Don Artemio ya estaba grande y a punto de retirarse. Sergio iba a continuar con el negocio.

--"Te gustaría intercambiar numero de teléfonos celulares?" me preguntó él mientras se estacionaba en la Central de Autobuses. Otra vez me volvió a sorprender y no supe que decir. "Es bueno que tengas mi numero por si algo sucede y Don Enrique no puede venir a levantarte cuando regreses de tu viaje."

No pude evitar sonreír. Era lo que me estaba imaginando?? Estaba Sergio tratando de ligar conmigo??
Intercambiamos nuestros numeros y me despedí de él.

--"Me gustaría que se diera una amistad entre nosotros que no pudimos tener en nuestra adolescencia. Buen viaje, José. Que te diviertas." exclamó Sergio mientras me ayudaba a bajar la maleta.

--"Gracias, Sergio." le contesté yo.

Sergio extendió su mano para despedirse y al contacto sentí un nudo en la boca del estomago; era un hombre joven y muy guapo, la fuerza de su juventud era latente cuando estrechó mi mano.

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El plan que Armando había hecho para nuestro viaje, era que yo iba a viajar en autobús del Pueblo hasta la capital del estado, un viaje que tomaría aproximadamente unas 4 horas, tomando en cuenta que el autobús iba a realizar paradas en varias rancherías y pueblos. Al llegar a la capital, yo tomaría un taxi que me iba a llevar hasta el aeropuerto donde él me iba a estar esperando y de ahí íbamos a volar a la ciudad donde habían nacido y crecido mis padres.

[[[Ya faltan pocas
horas para volver
a vernos.]]]

Era un mensaje de texto de Armando. Me puse feliz como una lombriz. Ni en el mejor de mis sueños me hubiera imaginado lo que me estaba sucediendo, iba a pasar una semana al lado de Armando, solos los dos.

[[[Ya lo quiero ver.]]]

Le contesté yo en mensaje de texto.

[[[Te iba a esperar
en el aeropuerto, pero
mejor te esperaré en
la central de autobuses
y de ahi nos vamos
juntos al aeropuerto.]]]

Me contestó él. Y eso me gustó y me tranquilizó mucho. Yo no conocía bien la Capital de nuestro estado.

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En toda mi vida solamente había visitado la Capital 2 veces, la primera con mis padres cuando era un niño y la segunda cuando la boda de Sara y Armando, ya yo era el cocinero oficial de la hacienda y Doña Martita había pedido que yo viniera a ayudar con la cena que se sirvió en la boda. Había sido una gran evento familiar y social. Una boda por todo lo alto, digna del nivel socioeconómico de las familias a la que pertenecían los novios.
Jamas hubiera imaginado que un día yo iba a tener la oportunidad de escaparme con el novio a solas y por una semana.
Jamas hubiera imaginado que mi tercera visita a la gran ciudad seria para encontrarme con Armando.

El chofer del autobus anunció que nos estábamos acercando a la Central y ultima parada del viaje. Yo podía sentir mi propia respiración agitada; eran los nervios y la emoción de volver a ver a Armando, de sentir su olor, de sentir su cuerpo fuerte y cálido, de perderme en el océano de sus ojos.

Desde el asiento del autobús se podía ver el congestionamiento de trafico y escuchar el ruido incesante típico de las grandes ciudades. Un contraste completo con el ambiente del campo.
Por eso yo amaba la hacienda. Por eso jamas podría vivir en la ciudad.

Cuando finalmente el autobus se estacionó en su área asignada de la Central, yo fui de los últimos pasajeros en bajar, me había tocado uno de los asientos en la parte trasera.

--"Necesitas ayuda. . .???"

Era su voz y me hizo estremecer, levanté la mirada y lo vi frente a mi, regalándome su mejor sonrisa.

--"La ayuda que necesito no me la puede dar aquí. . ." le contesté yo guiñando un ojo.

Armando se acercó más.

--"Pero cuando estemos solos voy a darte toda la ayuda que necesites." me susurró en voz baja y tomó mi maleta con su mano izquierda. "Afuera esta mi camioneta, de ahí nos vamos al aeropuerto."

Se veia tan guapo, tan PAPACITO, pero eso no era ninguna novedad, la interesante era su emoción al verme y lo contento que estaba con nuestro viaje.

--"Gracias por regalarme éste viaje." le agradecí yo mientras caminábamos hacia afuera de la Central.

--"No me agradezcas nada hasta que no regresemos y de verdad hayas disfrutado el viaje." exclamó él mientras yo lo seguía con rumbo al estacionamiento.

--"Yo sé que lo voy a disfrutar porque Usted va a ir conmigo." le aseguré yo. Armando volteo a verme complacido con mis palabras.

Al llegar a la camioneta, Armando colocó mi maleta a un lado de la suya y luego abrió la puerta para que yo subiera, antes de subirme me dio un apretón de nalgas.

--"Nos van a ver!!!" exclamé yo nervioso.

--"Que importa, nadie nos conoce. . . ." contestó él con una sonrisa picara y juguetona de oreja a oreja. "Conté cada día para que llegara éste momento." cuando ya estaba yo sentado. "Y te prometo que no te vas a arrepentir de haber aceptado, de confiar en mi." me dijo y cerró la puerta.

Lo vi dar vuelta para subir a su camioneta por el otro lado, era hermoso, era un MACHO, un PAPASOTE.
Claro que NO me iba a arrepentir de haber aceptado hacer un viaje con él. Claro que confiaba en él porque él confiaba en mi, en que su secreto conmigo estaba bien cuidado.

Armando se subió a la camioneta y antes de encender el motor, tomó mi mano izquierda y me la apretó.

--"Me cuesta mucho trabajo mentirle a mi esposa e inventar una historia para estar lejos una semana contigo." exclamó él mientras su mirada estaba perdida en el volante y volvió a apretar mi mano otra vez. Yo se le apreté de regreso porque yo entendía lo que estaba pasando, yo entendía la avalancha de sentimientos encontrados que estaba viviendo.

--"Yo sé. Y mi agradecimiento es doble porque sé que no es fácil." le dije yo mientras nuestras manos seguían entrelazadas.

--"Cuando te vi bajar del autobús quise correr a abrazarte. . . y yo mismo me sorprendí. Nunca me había pasado esto con ningún hombre." me dijo con voz ronca y volteo a verme. Nuestras miradas se clavaron uno en el otro.

--"Yo nunca voy a decir nada. Su secreto conmigo esta bien cuidado." le prometí yo.

Mi telefono que yo había puesto en el asiento en medio de los dos, empezó a sonar interrumpiendo la magia del momento.

Armando me soltó la mano y bajó su mirada para ver la pantalla de mi celular, en la cual el nombre de Sergio apareció como la persona que me estaba llamando.
La mirada de Armando iba de mi telefono a mi, esperando qué era lo que yo iba a hacer???

--"Quién es Sergio?" me preguntó cuando vio que yo no contestaba. "Por qué no le contestas?" y el tono de su voz me decía lo que él no me estaba diciendo con palabras; estaba enojado, celoso. . . estaba yo entendiendo bien el tono de su voz?? O me estaba equivocando??

El telefono dejó de sonar y la mirada de Armando estaba fija en mi, mejor dicho estaba clavada en mi, como un cuchillo en la mitad de mi ser. Se hizo un silencio por varios segundos que se interrumpió cuando el teléfono volvió a sonar. Era Sergio otra vez.

--"Por qué no contestas?"

Y esta vez no me quedaba duda, Armando estaba celoso, me lo decían sus ojos, me lo decía el tono de su voz.


C O N T I N U A R A. . . No te pierdas el final.